Mi corazón trazado en tinta... Las mejores entradas de Presentimientos

martes, 17 de octubre de 2017

💖Nunca te prometí fidelidad - Capítulo 9

      

   



   La sociedad de Autores y compositores del Estado nos invitaban a un evento, el más importante del año, muchos se preguntaban que había sucedido con Christian, "El baladista del momento", nadie sabe lo que sucede detrás de la puerta de tu hogar,así como tampoco nadie sabía que ambos estábamos viviendo el ocaso de nuestra relación, decidimos asistir, porque era un compromiso ya previamente acordado.

   Me decidí por un vestido blanco, largo, con discreto escote, pegado al cuerpo con aplicaciones plateadas….Saqué un par de pendientes de Plata con un par de diminutas perlas incrustadas…bellísimos…un regalo de mi madre.

      Aún faltaban algunas horas para el evento, así que dediqué el tiempo que me restaba a ensayar. recordando la gracia que debían tener mis manos al declamar…ya quería sentir el calor del público envolviéndome en aplausos.

     Horas después llegamos al lugar, quienes nos conocían nos saludaban felices al vernos juntos, La poetisa Melinna y Christian el baladista del momento.

     Fui la primera en participar…Al término de mi actuación, al bajar las escalinatas del escenario Christian me esperaba al igual que  otros compañeros para abrazarme y felicitarme por mi participación, en ese  momento llegó Sonia Elisa, un icono de la canción ranchera local, ella nos conocía muy bien….al saludarme sus ojos se fueron hacia mis pendientes.

-Melinna, que belleza de aretes…!!-Lo decía tocándolos con su mano… coqueteando y pegándose al brazo de Christian.
-Dáselos –Me dijo Christian enmudeciéndome de la sorpresa. Sonia Elisa expectante y maravillada.
-Sí, claro-Acepté quitándomelos…Sonriendo, mientras la hiel de mis labios me llegaba al corazón. 
-Gracias linda, me los pondré ahora mismo, son bellísimos y combinan perfecto con mi vestuario.

        Horas más tarde mientras salíamos del lugar no pude contenerme…y lo detuve antes de subir al auto.

- ¿Porque me has hecho esto?
- ¿Hacerte “que”?
-Decirme que le regalara mis aretes.
-Ah, eso” …después te compro otros. Olvidaba lo intensa que eres, ¿No te maravilla saber que Sonia Elisa, la inigualable Sonia Elisa traerá tus pendientes…?
-No, no me maravilla…no me interesa si es Sonia Elisa o quien sea, esos pendientes eran un regalo de mi madre.

-Pudiste negarte. O ve ahorita y ¡pídeselos…!!
-Jamás lo haría. Me conoces. Pero ¿sabes qué? ya olvídalo.

           El camino a casa lo hicimos en silencio profundo, en mi mente pensaba que ya no podía continuar viviendo con Christian.   “Me iré mañana”, pensé no sabía a donde, pero me iría.

       Llámalo ¿destino? No lo sé. Pasada la media noche, mientras hacía las maletas para marcharme recibí la llamada de mi hermano, mi padre estaba en urgencias. Sin pensarlo dos veces corrí a la habitación de Christian.

- ¿Qué sucede?
-Vístete, mi padre está en urgencias.
-Sabes que no soporto los hospitales.
-Lo único que sé es que mi padre me necesita y quiero que nos vea juntos, aquí está tu ropa y si algo le debes a mi padre no te negarás.- Mi voz era tan fría que incluso me sorprendí a mí misma.

            En la clínica permanecimos hasta el amanecer y una vez estabilizado mi padre pudimos pasar a verlo.
      Dicen por ahí que “Se sufre, pero se aprende” y es verdad. En el pasado ya había vivido con un verdugo que me había llevado al infierno…Pero  había aprendido a amordazar el dolor con una sonrisa. Y eso hice. Tomando de la mano a Christian me acerqué a la cama de mi viejo. Él nos sonreía débilmente.

-Mi Socorrito…Christian…cómo pagarte el apoyo y la felicidad que le das a mi hija…? Cuando era una niña siempre le pedía a Dios le enviara a mi hija un hombre bueno, que no corriera la suerte de mi vieja…abandonada por un infeliz, un poco hombre que sólo se burló de ella.

-No te alteres papá.

      Christian me besó con suavidad en la mejilla mientras mi pecho se desbocaba no por el deseo sino por las lágrimas que amenazaban por delatarme.

-Papá…Eres de muy buena madera. Quizás hoy mismo te den de alta…Creo tendremos que reducir tu agenda de trabajo y la Coca Cola papito.  
  
Ambos reímos.

   Horas más tarde Christian y yo llegábamos a casa. Pero yo no bajé. Tan pronto como él entró tomé el auto y me fui…no sabía a donde…ese trozo de nieve que le pidiera a Dios pusiera en mi corazón para no derrumbarme ante el dolor y la decepción, en esos momentos, pesaba demasiado. Sin rumbo fijo empecé a manejar desplazándome por la ciudad…Deseaba marcharme muy lejos, al menos, por unos momentos.







    En qué momento quien dice amarte cree tener el derecho sobre ti, sobre tus bienes materiales, no se sabe, nunca se sabe en qué momento, pero sucede, de pronto es el dueño de tu corazón y de tu decisión, pero también a veces se necesita vivir con un verdugo para no permitir a nadie que someta la libertad de un corazón sensible que sólo desea amar.





Sonia Elisa era una gran cantante, la figura más importante del medio artístico local, admirada y seguida por todos los medios, su nombre verdadero lo he cambiado por respeto a su vida. 

martes, 10 de octubre de 2017

💖Nunca te prometí fidelidad - Capítulo 8

     


     Cuanto valoras un amanecer después de haber estado bajo una nube gris…Era la primera mañana que me levantaba por mi propio pie, después de mis días en terapia de recuperación, me levanté temprano, entré a la ducha, sentir el correr del agua por mi cuerpo, enjabonar y sentir el movimiento de mis piernas era un grandioso milagro…Y como nunca disfruté de ese baño. Estaba ansiosa por taconear, me vestí y me apresuraba buscando mis zapatillas, viva y libre de la enfermedad que me había postrado en la cama.

Libre…

     Christian también se veía feliz y parecía sincero, era muy temprano aún para ir al trabajo así que decidí hablar con él, no podíamos continuar nuestra historia de amor, pero al menos necesitaba una tregua, si volvía a las presiones del pasado podría recaer y no, no podría con ello. Me acerqué a él y le hablé con la mayor suavidad posible.
-Quiero agradecerte…cualquiera otro me habría abandonado, pero seguiste aquí.
-Te amo.
-Espera un minuto…No, no quiero que nos confundamos…te doy las gracias en el alma, pero sigo pensando que esto, lo nuestro…está acabado.

      Entonces, el hombre dulce desapareció y dio lugar a aquél extraño que me atemorizaba…me pregunté cómo fue que no me había dado cuenta que existía.

-Parece que la enfermedad no te doblegó
- ¿Disculpa?
-Sí, Pensé que con esta enfermedad recapacitarías…parece que Dios necesita enviarte una prueba más fuerte para que lo escuches.
-No, nada tiene que ver Dios con que yo no te amé…o sea que ¿tú crees que esto que he vivido es un castigo por querer dejarte, por no perdonar tus infidelidades…? ¡No me hables de Dios! ¡Mi Dios me hace feliz, el tuyo me lastima…!!

  Entonces…  algo llegó a su corazón que lo conmovió.

-Tienes razón, olvida mis palabras.
-No te preocupes, mira, ya no quiero pelear. Esos días que duré inválida si me hicieron recapacitar. Pude haber quedado por meses. O quizás toda la vida, sin embargo, aquí estoy…Yo…no quiero pelear…te pido una tregua, me iré de aquí en cuanto tenga los medios, no sé cómo manejaré esto a mi padre…está tan delicado…pero lo haré.
-Estás decidida.
-Si.

     Después de eso, me apresuré a poner su ropa sobre la cama y todo lo que necesitaba para arreglarse, luego me volví al espejo, revisaba mi rostro, mi ropa, me maquillé con esmero, quería verme linda…Era como un nuevo comienzo, reanudar el camino. Así que minutos después tomé mi bolso y me dirigí al trabajo.

- ¡Maestra…!!-fue el grito a coro de mis pequeños alumnos al verme llegar al portal del Jardín, corriendo presurosos a mi encuentro.
- ¿Me extrañaron? -Les pregunté
- ¡Siiii…!!! Mucho- mi corazón se catapultó y resplandecía de felicidad al escucharlos, mientras con sus pequeñas manitas me tomaban de la mano para acompañarme al salón. La jornada de trabajo fue rápida, activa,si, de ésas mañanas bellas de tibio sol.







Hay un amor sincero,muy cercano a lo divino,el amor,puro,inocente,que te eleva y rescata,´si,el amor de los niños que con su dulce cariño mandan los más tristes recuerdos al indómito mar de los olvidos.


martes, 3 de octubre de 2017

💖Nunca te prometí fidelidad - Capítulo 7

     


      Después de dos días internada, el dolor en mi cintura había cedido gracias al medicamento que religiosamente me suministraban, pero aún continuaba sin mover las piernas, en las pruebas diagnósticas no aparecía ninguna causa física…Así que fui dada de alta, el doctor hablaba con frialdad, como si se tratara de un resfriado, ya sabes, hay médicos así.

-Todo indica que el problema está aquí-continuó el Doctor tocándose la sien. Te mandaré a psicoterapia, es lo único que podemos hacer.

-Y ¿Qué sucederá conmigo? ¿Qué será de mí? No podré trabajar.

-María, se te dará una incapacidad mientras logras recuperarte, físicamente estas bien ¡No hay nada que te impida caminar…!! ¿Has vivido los últimos meses con mucha carga de estrés…?   “años” Pensé…Ese pensamiento quedó en mi mente, cuando me di cuenta el Doctor entregaba   a mi hermano algunas recetas médicas para perderse después en el pasillo.

      Al llegar a casa, mientras mi hermano José Luís me acomodaba en mi recamara recordé a mi padre.

-Hermano, creo que es momento de decirle a mamá lo que está ocurriendo, necesitaré de ella para que me cubra y papá no se entere de lo que estoy pasando. Por favor, anda con ella, sin preocuparla y la traes a conmigo.

Mi hermano, tan cariñoso y fiel como siempre antes de irse me dijo:

-Te llevaré a la mejor clínica hermana, veremos otras opiniones, no desesperes.

      Christian había cambiado mucho su trato para conmigo, se mostraba dulce y solícito. Parecía que el hombre del que me había enamorado había regresado y ese día estaba en la puerta trayendo consigo una charola con el desayuno. Recordé en el pasado cuando después de que hacíamos el amor saltaba de la cama para prepararme algo de comer. Había sido todo tan romántico, no quise levantar la mirada al verlo llegar porque tenía miedo de ver en sus ojos un destello de lastima. Fue él quien se sentó a mi lado para acompañarme.

-Recuerdo cuando te viniste a vivir conmigo, no quería dejar de hacerte el amor, no podía creer que me hubieras elegido a mi…Cuando Antonio tenía tanto tiempo pidiéndote una oportunidad.

 No le contesté…Empecé a comer, aunque la comida se veía rica en mis labios había un agrio sabor.

- ¿Recuerdas el Cinema Curto? No, no creo, te llevo 8 años…Yo tenía 16…En ese entonces tú tendrías apenas 8 años. Bueno pues era un Cinema para películas de adultos, ya sabes como soy, me hice amigo del taquillero y me dejaba entrar…Cuando veía esas mujeres tan ardientes con esos cuerpos tan hermosos en mi mente soñaba con encontrar una mujer así y aquél verano, cuando te conocí supe que eras tú, por eso no podía dejarte ir. Eres tan ardiente, romántica y ese cuerpo.

Entonces comenté, al mismo tiempo que me arrepentía de haber hablado.

-Pero hay cosas de mi forma de ser que no te gustan.

      Dicen que el silencio dice más que mil palabras y en esos momentos lo comprobé, aunque traté de salvar el momento con la poca dignidad que me quedaba.

-No te preocupes a mí también hay cosas de ti que no me agradan.

-Perdóname mi amor, debes tener tranquilidad y mira cómo te pongo…saldré un momento-Y se marchó. Aunque ya hacía mucho tiempo que nuestras almas se habían despedido.

         Mi madre llegó al día siguiente, ¿sabes? Ella siempre fue muy dura conmigo, pero nunca la juzgué, la amo, siempre la amaré, fue abandonada por el único hombre que amó dejándola embarazada, a su suerte, señalada por sus hermanos como una mala esposa que encima no había sabido “elegir” un buen marido. No, jamás la juzgaría…ese día no llegó consolándome, tampoco lloramos juntas tomadas de la mano, simplemente se paró frente a mí y me dijo:

 ESTO QUE TIENES PASARÁ.COMO PASA TODO EN LA VIDA…Y DIOS SABE PORQUÉ.

      Después de eso se puso a limpiar como si nada estuviera ocurriéndome. Si, así era mi madre. Diariamente iba a conmigo, para ayudarme a bañar y mantener limpia la casa.

     Al décimo día recibí la visita de una amiga, la hermana Río, una amiga muy entrañable que había conocido hacía tiempo mientras daba pláticas bíblicas en el Santuario del pueblo. Hizo una oración por mi sanación y después, antes de marcharse me dijo:

Necesitas olvidar, escribe, lo que tú quieras, pero escribe, tú coraje, tú dolor, tú eres la única que puede sanarte…escribe…eso te ayudará, hazlo.

       Sin embargo, yo ya me había derrotado, me rehusaba a usar la silla de ruedas, a solas, a escondidas de mi madre lloraba y tenía pequeñas pero profundas crisis de desolación.

    Al día siguiente de la visita de la hermana Río mi madre llegó directamente a mi cama y empezó a hablar.

-Creo que ya es momento de que despiertes hija.
-No comprendo
-Lo entenderás…   ¿Recuerdas a Natalia, tú compañera de estudio? Hubo un concurso de poesía, tú le diste la idea, le ayudaste a escribirlo, le dijiste como vestir…ella nunca te dio el crédito, te robó tu poema...En ese concurso Natalia ganó el primer lugar tú en cambio nada…Nunca se lo reprochaste, pero ese día llegaste a casa llorando, dolida. Entonces te dije DIOS SABE PORQUÉ…No lo comprendiste, hasta tiempo después cuando ella falleció trágicamente, te dije en aquel momento, “ella te robo un triunfo, pero esa felicidad al ganar ese trofeo fue lo único que se llevó, en cambio, tú estás aquí, viva, has sido premiada con menciones honorificas por tus poemas, has dado tus recitales…”   Ahora te digo lo mismo, si no puedes caminar DIOS SABE PORQUE, no me mires así, ahorita no lo comprenderás sino después.

-La hermana Río me dijo que escribiera
-Pues hazlo, esa mujer es un ángel, sabe porque te lo dice-y diciendo esto mi madre corrió a por mí poemario y lo puso sobre mis piernas.

Lo abrí, pero de pronto a mi mente llegaron tantos recuerdos de desamor.

-Que sucede hija?
-No puedo mamá…nunca más escribiré sobre el amor. Nunca más.

     De pronto en medio de esos recuerdos, de esa oscuridad, llegaron a mi mente los rostros de mis pequeños alumnos, sonrientes, sus risas frescas como el canto de las aves y me llegó una pequeña idea. Cuentos. Escribiría cuentos.

-Mamá necesito papel, lápices, mantas…en el estudio tengo hojas blancas. ¿Podrías traerme eso madre?
-Si hija, claro.

      Movida por una gran inspiración empecé a recordar mi infancia en el rancho, al lado de mi abuela, corriendo entre los algodonales, trepando a los árboles para ver los nidos de las aves…y a mi mente llegó la idea…Si, llegó…ese personaje, un hermoso pajarito azul, de brillante plumaje. Poco a poco lo fui plasmando en hojas y después en lienzos…Escribía mucho…cuentos, libros de apoyo…poemas infantiles…comía muy poco, porque no quería perder el tiempo, escribía con pasión cada idea que llegaba a mi mente… fueron días colmados de iluminación.
     Después de ese suceso, ocurrió el milagro. Empecé a mover poco a poco mis pies, paso a paso…Había algo de dolor, pero una fe inusitada me invadía. No sólo fueron mis piernas las que despertaron de ese adormecimiento, sino mi alma, que en una bella alegoría extendía sus alas devolviéndome el amor a la vida.







     Cuando te enamoras nunca sabes hasta donde pueda llevarte ese amor, deshojas tu corazón, capa a capa y cuando el amor es correspondido llena de resplandor el alma, te sientes plena, puedes encarar al mundo, estás... enamorada,pero no siempre es así, a veces, ese amor te deja varada, vulnerable, frágil, naufragando en la nada.

      Dicen que la fe mueve montañas..? yo digo que la fe fortalece el alma.







El nombre verdadero de la hermana Río no puedo revelarlo por respeto a su vida y a la orden religiosa a la que pertenece.