Mi corazón trazado en tinta... Las mejores entradas de Presentimientos

viernes, 22 de marzo de 2019

💖Detrás de esa sonrisa

       


     Al  igual que en el amor, a veces también por amistad se sufre, oh, sí, en mi caso no he estado exenta de envidias, de personas que crean que me mueve algún interés mezquino, ajeno a la amistad. Nada más alejado de la realidad, cuando se trata de amistad mi lealtad es, inconmensurable.

       Hace unos meses visité a una de mis mejores amigas, Lucía. Hacía mucho tiempo que no nos veíamos y mi amiga enloqueció al verme, literalmente. Me invitó a  comer, me compró unas rosas y me llevó a su casa, minutos  después de haber llegado nosotras llegó  Marisa, una amiga de ella.
-Marisa te Presento a María, ya te he hablado de ella, la quiero tanto que todo este tiempo sin verla, sentía que una parte de mi me faltaba.- Esas fueron las palabras con que mi amiga me presentó.
Entonces su amiga sin más ni más me dijo:

-Y ¿Con cuál de sus hermanos te acuestas?- El comentario no lo esperaba y apenas pude contestarle.
-Con ninguno-Marisa me veía con burla  y yo tomando mi bolso, hice el intento de despedirme y no por cobardía.

(Desde muy chica cuando acompañaba a mi padre en sus luchas sociales y estábamos en alguna reunión o negociación, cuando éramos atacados y aquella persona no merecía  la pena responderle, por debajo de la mesa palmeaba sobre mis piernas como señal de que debíamos callar, ignorar, él decía “Cuando  alguien te provoque, ve que valga la pena y si no es así, reserva tus energías para cuando nos vengan los pesados días, a veces, las guerras ni ganadas son buenas”)
Fue por eso que decidí marcharme, no valía la pena quedarme,  pero mi amiga de inmediato me detuvo.
- Nooo-Me dijo Lucia, quédate no hagas caso a Marisa, sólo bromeaba.

    A partir de ese momento la reunión se volvió muy tensa para mi, pues mi amiga se desgastaba atendiéndome con detalles mientras Marisa me tragaba con la mirada y si su ojos hubiesen sido proyectiles, me habrían difuminado.
    Más entrada la noche,  Lucia sacó una preciosa y diminuta caja  con dos finísimos aretes de oro, entonces, volteando  hacia Marisa le dijo:
- Podrías ayudarme? no veo bien, ayúdame a ponerle los aretes a María.
-Yo lo haré-pero antes de terminar la frase ya sentía las manos de Marisa poniéndomelos, no sé si intencionalmente pero me lastimó el oído, no puede evitar exclamar del dolor
- Ohm...
- Lo siento- Agregó aunque su mirada sonreía con descarada maldad.

Hubo un lapso, en que  mi amiga tuvo que salir por bebidas y entonces hablé con  Marisa.

- Escucha bien, yo no estoy aquí para quitarle el lugar a nadie, tampoco soy culpable de lo mucho que Lucía  me quiere. Su padre y hermanos me ven como parte de la familia y yo igual a ellos.
- Lucia sabe mi molestia, Roberto, terminó conmigo y yo pensé…
- No… ¿No creerás que Robert y yo? …Ajajajaja…No Marisa…estas equivocada, muchas veces me llegué  a  quedar a dormir en esta casa y jamás, jamás me faltaron al respeto, para mí son como mis hermanos.
-Entonces ¿Porque me dejó, María? Después de que lo apoyé, cuando su mujer lo botó, cuando ni siquiera él creía  en sí mismo, lo levanté del suelo, curé sus alas, para que ahora me haya terminado… ¿Por qué?

No supe que responderle, sólo la abracé conciliando sus lágrimas.

   Cuando mi amiga Lucia regresó, también volvió la misma Marisa, segura, soberbia, con su  risa burlona y glacial pero a mí eso ya no me incomodaba.

     Esa noche, bueno, ésa madrugada, al llegar a casa seguía pensando en Marisa. No lo quise, no lo pedí pero me llegó la inspiración y nació, romántica y profunda la letra de una canción, la anote rápidamente en mi poemario, enseguida la grabé con mi grabadora de bolsillo, no quería que se me olvidase. Era una balada muy bella.
     
Una semana después, fui invitada nuevamente por mi amiga Lucía, Marisa estaba a su lado. Entonces sin preámbulos le dije:
- Marisa, no he olvidado lo que hablamos- Lucía me veía interrogante pero yo continué- Sé que no te simpatizo y no quiero pedirte que cambies ese sentimiento, tú me hiciste una pregunta ese día, querías saber porqué Robert después de haberlo amado y apoyado tanto te había abandonado, ese día yo no supe que responderte, pero lo que sí puedo es en nombre de ese hombre que no ha valorado tu amor y tu entrega, en nombre de él, decirte,  lo que una mujer como tú merece escuchar.

   Entonces, tome aire, me giré y moviéndome con la gracia aprendida de una gran cantante empecé a cantarle su canción.

“Has curado mi alas y también mis heridas
has calmado mis ansias, estas ansias furtivas
y he podido volar por tu inmenso poder
me enseñaste a amar, oh divino querer…

Marisa, suave nombre de  brisa
la manzana prohibida
dulce de fantasía...
Marisaaa”

Al terminar, mientras Marisa, emocionada, secaba sus lágrimas mi amiga Lucía le dijo: - Ahora ya sabes porque la quiero tanto.



     Con la pluma en mi mano podría decirte que después de eso Marisa me adoró, pero esto no es un relato de ficción, es lo que he vivido. Ella  sigue siendo la misma pero, ya no me agrede, sabe que en mi no hay nada malo para ella. Que mi amistad es verdadera. Y yo sé,por Marisa y por lo que he vivido, que detrás de un rostro de lleno de frialdad  e ironía puede encontrarse un ser sufriendo, que quizás  la única forma que conoce de sobrevivir a su dolor es ocultándolo, detrás de una sonrisa.






Los nombres de mis amigas y el hermano de Lucia los he cambiado por respeto a sus vidas.




viernes, 15 de marzo de 2019

💖La cuarta pared

   
       

                     La otra noche salí con una amiga, es el tipo de amiga que cuando quiere invitarme o me invita no acepta un "no" por respuesta. Lucía me adora y se desvive hablando de mí ante sus amistades y como en todas partes hay  quienes no les agrada escuchar los halagos de los demás. El egoísmo en la mayoría de sus casos no les permite reconocerlo.-María es compositora y escribe poesía. Tiene un blog y le va muy bien en el. A que si hermosa?-Me preguntaba Lucía en la reunión (ahora ya sabes de donde saqué la palabra hermosa, la aprendí de ella) 

-Sí, así es- respondí  con una cohibida sonrisa

-¿En serio cantas? ¡Ja..!!! -La pregunta incrédula de una de los presentes lastimó  a Lucia quien con disimulado enojo respondió:

-¡Por supuesto que canta y precioso…!!!


      Mi mirada a Lucia la calmó, era esa mirada que las dos  entendemos y en la que nos decimos cuando no  vale la pena seguir ese tipo de comentarios así que nos dejamos llevar por el ritmo de la fiesta.


     Entrada más la noche, la gente dejó de bailar, la misma chica, que supe se llamaba Elisa, se dirigió a mí para decirme

-¿Y porque no nos cantas María? Aajajaja  A ver si despiertas a la gente  que estos del conjunto nos tiene dormidos…Aajajajajaja….-Y de pronto todas las miradas de quienes estaban en la mesa se volcaron en mí, Lucía movía su cabeza con molestia ante lo que era una evidente burla pero yo me levanté y me dirigí hasta el conjunto musical. Recordé mis primeros nervios cuando empezara a cantar. Dicen que lo que bien se aprende nunca se olvida y entonces les di la nota a los jóvenes del conjunto y empecé a cantar, estaba nerviosa, no por cantar sino por lo tenso del ambiente y esas actitudes tan inmaduras que solo contaminan el ambiente.


          El lugar estaba atestado pero la pista vacía. Hice el  truco de la cuarta pared* 


    Así pues, la música invadió mi ser y me dejé llevar, como una muñeca pude desplazarme con mi mejor coquetería, veía a todos, sin mirar a nadie. Cuando terminé la primer canción al quitar la cuarta pared vi con alegría la pista llena de gente coreando y bailando mis temas y continué cantando mientras Lucía se desbarataba aplaudiéndome y gritando:

-¡Eso…!!! ¡Es todo María..!!!  ¡Vamos por más, venga..!!!


        Los invitados bailaban dando sus mejores pasos al tiempo que charlaban y el ambiente estaba tan padre, tan sano, que ni siquiera reparé en la mirada de desconcierto de Elisa, mis ojos estaban en mi amiga Lucía, hubo un momento mientras cantaba que se acercó a decirme al odio. “Estás esplendorosa”  Y eso, eso siempre es lo mejor cuando me suceden estas cosas.    He sobrevivido a tantos ataques emocionales que muchas veces creo debo tener un ángel muy grande para sobrevivir tantos desencuentros a mi paso.

       

     Mira, hay personas que no te conocen, que no saben nada de ti ni de tu esencia y sólo por placer buscan dañarte, hacerte sentir mal, ésa es su misión en la vida, alimentarse de egoísmos y envidias.



     Hay personas a quienes les molesta tus triunfos, tan huecas de su corazón que les impide actuar en favor de la razón. No saben de sueños, de los ideales que abanderan tu pasión. Es entonces cuando yo te digo, nada, nada puede ser tan fuerte como para derrocar tu alegría, vivamos de frente, sin esperar complacencias, al fin sabemos que lo que se siembra se cosecha. Y si es necesario montar la cuarta pared para subsistir, pues adelante cariño, empecemos a construir...!!!  



“Si titán o gitana en tu labor tropiezas
que el dolor no turbe esa lucha incesante
dale a los ríos tu caudal de penas…
y se de la vida… ¡su más fiel amante!



Y si en el mundo olvidan tu historia
¡Que no te detenga decepción tan vana!
la fe y constancia sembrarán tu gloria
 ¡Y habrá triunfado el despertar de tu alma..!!!” 











*En el ambiente artístico LA CUARTA PARED, cuando cantas, es situarte en  un punto en blanco, ves todo pero sin fijar tu vista en alguien en particular y no distraer tu actuación.