Mi corazón trazado en tinta... Las mejores entradas de Presentimientos

martes, 3 de septiembre de 2019

💖Los presentimientos de mi padre - Yo soy su hija


      Lo que más recuerdo de papá son esos momentos en que más me demostró su amor. Cuando me hizo sentir su verdadera hija.

          En los últimos días que precedieron su partida, antes de entrar al coma, cuando aún podía hablar recibió la visita de una mujer.


          Ésa noche yo no dormía, solo descansaba mi vista. Pude escuchar el taconeo de  unas  zapatillas llegar junto a la cama de papá, No sé por qué pero permanecí acostada. Un escalofrió recorría mi ser. Mientras un  mal presentimiento se agitaba en  mi pecho.


-José Moreno, mira nomas como estás, creo es lo que mereces.
-Si lo merezco y mi Padre Dios así lo desea con gusto lo acepto, cómo estas Rosa.
-Me dijeron que estabas muriendo y vengo a decirte que espero dejes amparadas a las dos hijas que te di.
-Mi vieja y mi Socorrito,en mi nombre, se harán cargo de todo lo mío cuando ya no esté. No te preocupes por ello.
-¿Tu Socorrito?  Si mal no recuerdo, ella es hija de tu mujer no tuya, no puede ser que hagas más por ella que por tu sangre...!!


                   La llegada de la enfermera tocando mi hombro los hizo callar.


-Señorita, toca el medicamento a su padre. Me pidió le avisara para dárselo usted misma.
-Sí, gracias y poniéndome de pie me acerqué a papá para darle su medicina, la mujer me observaba hasta que habló:
-Así que tú eres.

                          Papá palidecía, sentí su zozobra  y respondí:

-Sí, yo soy su hija…. ¿Quieres algo más padre? Agua…. ¿Estás bien?
-Si hija.

                   Los dos nos veíamos y casi habíamos olvidado a la mujer que me recorría con una  mirada llena de desprecio, hasta que ella sentándose me dijo:

-Estoy muy cansada ¿Podrías desabrocharme las zapatillas…?


      Entonces, pude percibir el sobresalto de mi padre, era obvio que la mujer trataba de provocarme. Yo me incliné… y me hinqué… desabrochándole su fino calzado.

-Puede recostarse en la cama de junto si lo desea-Le dije
-Lo que quiero es un café-Respondió con arrogancia.
-Enseguida lo traigo, no tardaré  papá.


                 Minutos después llegué con el café pero la  mujer ya no estaba


-¿Que pasó papá?
-La corrí. Nadie podrá humillarte mientras yo viva…Le pedí a la enfermera que le prohíba la entrada.
-Pero, es la madre de tus hijas
-Tú también eres mi hija...!!!  Y sé que cuando parta de este mundo si alguna de ellas te necesita, aunque no lo merezca  le tenderás la mano, estoy tranquilo, no soporté verte de rodillas, fue una provocación, una humillación….Fue maldad. Gracias por quererme tanto hija, pero ni siquiera por  mi permitas que te humillen porque no me he partido la vida por sacarte adelante, darte una carrera… ¿Para verte de rodillas….? No, hija. Eso no.  Sé qué harías todo por mí y si algo te he enseñado es la humildad, si, "Agacha la cabeza al saludar, pero no demasiado que te la  pueden cortar…"  


       Ésa noche papá, no sólo me demostró el gran amor que siempre me tuvo también me enseñó cómo debemos imponernos, ante quien solo busca de manera insana, provocarnos dolor. 

         No permitamos que nadie nos empañe el alma. ¡Vivamos de frente, de manera esperanzada la belleza que nos brinda cada mañana...!!! Porque una cosa es caer ante  las circunstancias de la vida y otra muy distinta es dejar que te tumben sin siquiera meter las manos ante la caída.





“A veces las piedras te causan caídas
y sientes perdido ese rayo de sol
que curen los vientos tus alas heridas
¡Se lleven los mares tu llanto y dolor…!!!

Mas nunca el amor abandone tu vida
extiende tus alas a la libertad
en niños cultiva la fe  y valentía
¡Serán los guerreros de la humanidad…!!!”







      Papá era un hombre muy alegre, le gustaba mucho bailar, como a mamá no le gustaba, de niña me tomaba de la mano y me hacía bailar con él...Nunca olvidaré esas fiestas de pueblo donde sacudíamos el polvo bailando al ritmo de la cumbia mexicana o alguna otra alegre canción. Esta imagen me recuerda mucho aquel tiempo. 


TE AMO PAPÁ.


💖Los presentimientos de mi padre - Ella...Y yo

       




       En ese tiempo mis padres estaban felices, tenían una hija que no sólo  llevaba su carrera como maestra educadora con éxito, sino que además se realizaría como cantante, si, en serio, se les veía felices. Fueron tiempos muy bellos, de nuevos comienzos.  

          Esa mañana íbamos en mi auto, mi padre me había pedido que lo llevara a un asunto, no me dijo cual, pero de súbito me pidió que parara el auto, me tenía que decir algo, algo importante.


-Hija, necesito que hablemos.
-Dime papá.
-Hace muchos años, mucho antes de conocer a tu madre, tuve una relación con una mujer, ahora al parecer ser  tengo una hija-Soltó su última palabra entre risa y nerviosismo.
-Oh, papá…es…no sé qué decir.
-Seguro estás decepcionada de mi.
-No, nunca papá-No podía ver el rostro de mi padre, aparentemente veía hacia afuera de la ventanilla del auto, estábamos frente a un parque, varios niños jugaban y supuse que su mirada estaba en ellos, quizás su mirada sí, pero su pensamiento no.
-Me han dicho donde vive, quiero ir a conocerla, ¿Me llevarías?
-Claro que si papá… ¿Ahora mismo?
-Si hija, ahora mismo.



      Mientras conducía rumbo al domicilio que me diera mi padre muchos pensamientos llegaban a mi mente.



     Una hija… ¿Cómo sería?  Honestamente tuve celos, zozobra, inseguridad. Seguro tendrían muchas cosas que hablar y mi padre, ¿La querría más que a mí? Finalmente aunque no se hubieran conocido ella si era su hija de sangre, rápidamente esa nube gris de  nostalgia, inseguridad  y  tristeza  se posó sobre de mí y sentí… una silenciosa tristeza, trataba de contestar la conversación de mi padre pero sentía que en cualquier momento echaría a llorar, me desplacé rápidamente así que pronto llegamos a nuestro destino.



   Aunque él me invitó a que lo acompañara decidí quedarme en el auto y fingí revisar mi portafolio porque no podía ni siquiera sostenerle la mirada. Mi padre aún con todo y  su bastón llegó rápidamente a lo que era una cuartería, tan pronto vi que entró respiré hondo.



      Me sentía tan culpable por no compartir con él la alegría y emoción por conocer a su hija. Sin embargo, nada de lo que creí  que sucedería ocurrió, los gritos de una mujer me trajeron al presente.



-Lárguese de aquí, no quiero verlo nunca... ¿Me escucha? ¡Nunca…!!



     Papá se acercaba hacia mí, muy despacio, el sombrero ocultaba su pena pero su cuerpo, el caminar cansado, denotaban su derrota, entonces me dejé ir hacia la puerta de la cuartería donde había entrado la mujer y mandando a volar toda mi esmerada educación le grité:



-¿Qué te pasa?  ¿Por qué le gritas así?-Pero la mujer había dado el portazo ignorándome-¡Sal de ahí para enseñarte como se trata a un padre…!!!

    

     Entonces la mujer se volvió, ambas nos miramos fijamente.

Al mismo que tiempo mi padre se volteó hacia mi y con su voz entrecortada me suplicó:

-No hija, no…Llévame de aquí, vayámonos…-Con su mano temblorosa se aferraba a la mía. 



    Me retiré con mi padre, lo conduje hasta el asiento y me dolió el alma escuchar un gran suspiro al arrancar el auto.    No le dije nada, era demasiado su dolor y temía también por su salud, ya algo afectada de unos años atrás.


     Unas calles antes de llegar a casa detuve el auto y él habló

-Su madre le ha mentido hija, tiene mucho rencor hacia mí, pero yo no sabía de su existencia…tu sabes hija que de haberlo sabido la habría reconocido.

-LO SE papá

-Su madre la envenenó en mi contra, con todo lo que le dijo no me extraña que me odie.

-Dale tiempo papá y perdóname, por gritarle, me encendí de coraje, jamás permitiré que nadie te falte al respeto papá, cuando la vida termine de golpearla recordará todo esto y sabrá lo que ha perdido. Porque eres un padre maravilloso…tanto, que tuve celos de perderte.



      Entonces mi padre, con sus ojos llorosos y su voz entrecortada me habló:



-No…no, eso nunca sucederá…Eres MI HIJA, me has dado tanta felicidad, siempre estaré a tu lado y aun cuando Dios me llame a su reino… de todas formas, estaré contigo.


     Entonces, bajé del auto, abrí su puerta y llena de emoción y un dulce dolor me abracé a él.

-Papá…
-Hija, mi hija…mía


     Minutos después, llegábamos a casa, sin la nube gris, mi alma radiante y esperanzada.


-Me preocupa tu madre-Me dijo- tengo que decirle, se molestará.

-Seguro que si-Yo reía-Sucederá eso y te hará cientos de preguntas-el rostro de mi padre estaba consternado-Pero papá, lo que no fue en nuestro año, no es en nuestro daño. Eso sucedió mucho antes de que mamá y tú se encontraran, aún no sabías que conocerías a una mujer con una pequeñita de cinco años y que te enamorarías perdidamente de ellas.   Además al final de todo lo que pueda decirte mi madre, cuando le cuentes como nos corrieron al igual que yo le dará gusto saber que no tendrá que compartirte con nadie.



                         Entonces mi padre se soltó riendo. 

  
  





    Y es que no todos los hombres son verdugos o tiranos,también hay hombres,dulces,nobles,extraordinarios,que sufren, que lloran ante maléficas tiranas que usan el amor de sus hijos como la más certera de sus armas. Mas lo que no entendemos por soberbia,la vida misma se encarga de enseñarlo, a golpes de piedra.
                          










     Años después Fanny buscó a papá, casi en el ocaso de su vida y lloró lagrimas de sangre ante su partida, tengo un recuerdo de ella ese día, recuerdo su llanto, inclinada sobre el féretro gritando "Perdóname papá, perdóname" demasiado tarde, él... ya no la escucharía.   




lunes, 26 de agosto de 2019

💖Mansos de corazón

    


                Dicen que, hablando de la escuela siempre recordarás al  mejor y al peor maestro, he dado lo mejor de mí en mi trabajo dentro del Aula, espero al menos ser recordada con una sonrisa.           

Cuando cursaba la Escuela Secundaria tuvimos un maestro, era sabido por todo el alumnado que aprovechaba su posición para satisfacción personal. Aprobar esa materia implicaba para las chicas  aceptar ir con él una noche y aprobadas, con diez.  Negarte era reprobar, era ver cómo rompía los exámenes de quienes no lo complacieran y se encargaba   de que no salieras el semestre. Más las chicas algunas por diversión, otras con temor aceptaban, cada viernes se iba con alguna de ellas.    
              
      Era casi fin de Ciclo Escolar, tocaba examen y mis amigas de ese tiempo y yo al parecer éramos las únicas  a las que no había llevado a “pasear”.       La fecha de examen se aproximaba y yo lo hablé con papá. Mi padre era mi confidente, mi cómplice, y yo de él.   
    
Recuerdo que se lo conté, todo sobre el maestro y lo que estaba pasando.
-Eso está muy mal –me dijo-pero vamos  atacar ese problema, y no te preocupes, se cómo lo haremos. Y no digas nada de esto a tu madre. Tú y yo lo arreglaremos, Al mal hay que atacarlo. Mira hija, tu mamá y tu abuela no  digo que estén mal que recen y sean devotas, pero hija no sólo es que encomienden a Dios….Tu sabes que soy un hombre de fe, pero debemos enfrentar las cosas, hay que atacar al mal, debes saber que hay que pelear y muchas veces deberás enfrentar al mal con sus propias armas, tú ya sabes lo que pienso Dios dijo “mansos de corazón no mensos de condición”. Mañana arreglaremos lo de este maestro.   
     
Al día siguiente mi padre y yo fuimos a casa del Director, nos atendió de manera muy amable, al término de contarle todo mi padre agregó:

-Mire Maestro, a mí no me interesa si los demás padres no hablan, mi hija es intocable, ella mañana hará unos exámenes es  muy inteligente, lo aprobará pero usted se encargará de que su calificación se respete.
-Don José…No he recibido ninguna queja del desempeño del profesor…  
-Mire, no, nos hagamos…Además  no  sólo va a cuidar se respete la  calificación de mi hija sino que mandará a cesar  a ese que   se dice   profesor y no me haga que les eche los medios, conozco de leyes. Y usted me conoce  a mi sabe  que me  voy hasta las últimas consecuencias.     
     
El Director  al igual que todos en el pueblo conocían a papá y sabían que no se detendría hasta hacer justicia, sí, ese era mi padre….
           
      Llegó el día del examen, yo era casi una niña pues a mis apenas trece años estaba ya terminando mi Secundaria. Estaba segura de aprobarlo pero también estaba muy nerviosa mientras el maestro se movía entre las filas de los mesa bancos, estaba terminado el examen, sabía que al entregarlo me lo rompería, lo sabía, pero en ese momento llegó el Director y  nos dijo:
-Terminen sus exámenes y déjenlos en el escritorio, luego se dirigió al profesor para agregar-Necesito hablar con usted.  
         
Apenas podíamos contener la euforia y gritamos de gusto mientras los maestros se alejaban.  Al llegar a casa mi padre me esperaba impaciente,  arrojé  la mochila al sofá y corrí a  abrazarlo, un abrazo muy fuerte, de ésos que entibian el alma.
               
        Papá fue un campesino, un idealista que  ayudó a mucha gente, un hombre sin estudios pero muy inteligente, me educó a su manera, con los “dichos”, ésa sabiduría que corre como río por todos  los pueblos. Un hombre de manso y dulce corazón, pero enérgico luchador. Alguien que no creía en poner la otra mejilla, sino que deberíamos defendernos, sin violencia, con audacia y con sustentos, alguien que creía en que no basta esperar todo del cielo, que hay que luchar… si queremos merecerlo.


Autora:








lunes, 19 de agosto de 2019

💖Llevé un corazón al Río

      

      En la vida hay ángeles terrenales, señales de Dios o el Universo si quieres llamarlo así, pero todo tiene una razón, sólo que a veces, ignoramos esas señales, quizás cegados por la decepción de un mal amor o el vació de la perdida que nos deja su dolor.     Y uno de mis ángeles terrenales ha sido sin duda, la hermana Río. Ella es la religiosa más dulce y noble que haya conocido. Fue mi mejor amiga, mi paño de lágrimas cuando no podía decir a mis padres que me estaba consumiendo el mal de amor.  La hermana Río solía decir, previendo la incredulidad  "Estos hábitos no me hacen ignorante ante el sufrimiento del amor y de la vida". También me hablaba de que la lucha entre el bien y el mal, están latentes en cada día de nuestra vida, a los días de sufrimiento ella los llamaba "Tiempos de prueba".  

   En ese tiempo yo vivía una gran decepción, porque , aunque se dice que nadie muere de amor, yo casi muero. En ese tiempo comprendí que lo único que podía ayudarme a salir de mi dolor era la fe en Dios. Me ofrecí a un voluntariado con la hermana Río, entre semana era preparada junto con otras mujeres por el sacerdote del Santuario, los fines de semana marchábamos  a difundir el mensaje de la sagrada palabra, la colonia donde me tocaba dar la  doctrina estaba bastante  retirada de casa y decidí que debía dar más de   mi humildad así que me iba y regresaba caminando.

              Era una Colonia inhóspita, de jóvenes que sólo sabían delinquir, de miradas en las que solo  se filtraba el dolor, no el de la decepción, sino uno más profundo, el de un alma en caída libre hacia  a los vicios y su  perdición, llenarlos de esperanza al escuchar sus rebeldías, saber que  se sentían comprendidos, hacerles ver que después de todo no es tan mala la vida, alimentaba mi alegría.

           Y  ¡volví...! Porque el corazón por  muy irreparable que parezca, milagrosamente, el corazón vuelve  a reconstruirse, a envolverse en cálidos   sueños, listo, limpio, dispuesto a volver amar.

       Por dos años ininterrumpidos ofrecí mi servicio al santuario y fueron dos años en los que mi fe se fortaleció .En los que me perdone por recriminar  a la vida tanto dolor por un amor cuando hay tantas desgracias y sufrimientos mayores a mí alrededor. Sí, muchas veces creemos el mundo cae sobre nosotros, sólo hasta que vemos a los lados y nos  damos cuenta que hay verdadero dolor, más allá del corazón.      

      La hermana Río me enseñó que hay días de grandes pruebas, que el mal se presenta en diferentes formas, sí, que  el diablo viste a la moda, mayormente hoy cuando hay quienes ya ni siquiera creen en Dios. 
  La santa hermana tuvo que partir a otra ciudad, es como si todo hubiese estado predestinado, como si Dios hubiese dicho "estás curada, y la hermana Río debe continuar curando otros corazones". Y así fue y así sucedió.


      Cuando mamá falleció, tuve que hacerme cargo de todo. Volví al santuario para ordenar su misa de cuerpo presente. En la oficina estaba un joven sacerdote, cuando entré, sus ojos se posaron en mi y sacudieron mi alma. Es tan parecido a Jesús. No dejaba de mirarme mientras tomaban mis datos y yo, estaba, como una estatua hasta que la voz de la secretaria me trajo al presente:
-Yo la recuerdo- Me dijo- usted venía con la Hermana Río.
-Si- fue toda mi respuesta. Dejé mis datos y me retiré, al despedirme, la secretaria me dijo:
-Debería de volver-  Y el sacerdote me lo pedía también en su mirada. Yo, sólo volví a decir:
-Si, gracias...
         Meses después me encontré con una compañera del grupo de la madre Río que me dijo:
-Cuando vienes a apoyarnos? te necesito.  

Dos meses después me encontré a otra amiga del Santuario que me dijo:
-Deberías regresar, me haces falta.   
     Tres mensajes y yo nada. Si, la vida y el mundo está lleno de señales.Más, la hermana Río también solía decirme, todo tiene su tiempo y su momento.
     Mi fe es muy fuerte, me aseguro de que los niños en mi familia reciban los santos sacramentos y ninguno de ellos falta a la iglesia y son niños buenos. Yo también asisto y promuevo mi fe en la forma que puedo. Lo que nunca olvidaré es aquellos tiempos de un corazón partido que para sanar, tuve que llevarle al Río.  





       Yo...Como te he dicho antes. No soy una experta en el amor,pero si se gracias a ese lapsus de dolor, que si por amor hoy has caído, veas a tu alrededor que hay en el mundo mucho más dolor, que un corazón partido.    


    Me reservo el derecho de decir el verdadero nombre de la Hermana Río por respeto a su vida y a la congregación a la que pertenece. Actualmente viaja por toda latino américa, la última vez que supe de ella se encontraba en Costa Rica, desde acá, mi amor y mis bendiciones para ella y su santa vida.


viernes, 16 de agosto de 2019

💖Los presentimientos de mi padre - Resplandecía

      




       Seguro has escuchado esa frase que dice “Ten cuidado con lo que pides…”   Es cierto, hubo un tiempo en que  le pedí a Dios un trozo de nieve en mi corazón para sanar mi decepción y me lo concedió…me dio  un corazón glacial que parecía bombear de nieve  todo mi ser…Así que  mi alma romántica, aún  sin un amor podía ser feliz .

   
       La mayor preocupación  de mi padre, incluso por encima de sus hijos de sangre era mi felicidad…Y mi mayor preocupación era verlo tranquilo y feliz. Curioso verdad?   
    Eran tiempos en que dividía mi tiempo entre mi trabajo educando mis ángeles,  los viajes a la Sierra llevando educación a nuestras  indígenas y ayudando en las luchas sociales a mi padre.  Y si, pude sobrevivir, aprendí a saborear otra felicidad, la de un corazón glacial que sin amor, sin esa candente pasión que te lleva a la gloria, aún sin ello, el corazón resplandecía. 


💖💖💖💖💖

        Por motivos circunstanciales mi padre no pudo darme su apellido, así que cuando convenía, cuando la lucha era una batalla campal me presentaba como su Licenciada. Sólo que no especificaba que era Licenciada en Educación y sus adversarios políticos "viejos lobos de mar", me creían Licenciada en derecho y no los sacábamos de su error. Todo siempre en favor de una causa idealista.  
      Esa tarde,  mi padre y yo atendíamos en una pequeña enramada  que hacía las veces de oficina. Era una familia quien necesitaba de ayuda, les habían cortado la energía eléctrica, con un bebé de apenas unos meses de nacido, el calor era mortal…     ¿Cuál era nuestro trabajo? Conseguir que les reconectaran el servicio eléctrico sin costo alguno, un trabajo para el hombre y un “cooler” para que pudieran soportar las altas temperaturas.

    Así que al día siguiente, con el papeleo del grupo en mano y mi radiante portafolio acompañé a mi padre a la Comisión de Electricidad.

   El recibimiento no fue muy educado, la recepcionista nos negó la entrada con el gerente, entonces mi padre visiblemente molesto y con voz muy fuerte le dijo:
-Mire señorita, ¡Me pasa inmediatamente con su jefe o ahorita mismo hago que la despidan…!!!

    Yo lo escuchaba enmudecida y la muchacha  temerosa, después de vernos a ambos se levantó del escritorio para pasar a la oficina privada de su jefe, no sin antes decirnos:

-Enseguida los paso señor.
Y yo apenas conteniendo la risa le murmuré en voz baja:

-Tú no puedes… en ninguna forma…. Hacer que le quiten su trabajo.
-Sí, pero ella no lo sabe… J

En ese momento la secretaria salió dándonos el pase y mi padre muy formal me dijo:
-¿Trae todo listo Licenciada?
-Si Don José, todo listo-Le contesté sonriendo, mientras mi corazón resplandecía, mis ojos le decían  “Eres grandioso papá”.









 RESPLANDECÍA

Muy a pesar del desamor y la traición
muy a pesar de que sintiera naufragar
¡Seguía su ritmo un corazón de  tempestad.!

 ¡Resplandecía…En medio de la mar!!

Frágil  navío, perdido sin timón
entre momentos de alegrías y de pesares
¡Seguía  su ritmo  el corazón de mis  cantares….!

¡Resplandecía...En medio de la mar!

Divino  elixir impulsaba su pasión
neblina gris  entre caminos de almendral
¡Seguía  su ritmo el corazón… dulce y glacial…!!

 ¡Resplandecía…En medio de la mar!!! 







     Hoy en día hay muchos ataques emocionales, ante ello, no supliques piedad, no llores frente a tu rival, porque sabes? no le importará, de lo mucho que mi padre me enseñó fue del poder de la percepción, a veces es importante que te vean fuerte, arriesgar y enfrentarse con valor ante la adversidad, si, a veces, aún con lluvia y tempestad puedes resplandecer, en medio de la mar.






viernes, 22 de marzo de 2019

💖Detrás de esa sonrisa

       


     Al  igual que en el amor, a veces también por amistad se sufre, oh, sí, en mi caso no he estado exenta de envidias, de personas que crean que me mueve algún interés mezquino, ajeno a la amistad. Nada más alejado de la realidad, cuando se trata de amistad mi lealtad es, inconmensurable.

       Hace unos meses visité a una de mis mejores amigas, Lucía. Hacía mucho tiempo que no nos veíamos y mi amiga enloqueció al verme, literalmente. Me invitó a  comer, me compró unas rosas y me llevó a su casa, minutos  después de haber llegado nosotras llegó  Marisa, una amiga de ella.
-Marisa te Presento a María, ya te he hablado de ella, la quiero tanto que todo este tiempo sin verla, sentía que una parte de mi me faltaba.- Esas fueron las palabras con que mi amiga me presentó.
Entonces su amiga sin más ni más me dijo:

-Y ¿Con cuál de sus hermanos te acuestas?- El comentario no lo esperaba y apenas pude contestarle.
-Con ninguno-Marisa me veía con burla  y yo tomando mi bolso, hice el intento de despedirme y no por cobardía.

(Desde muy chica cuando acompañaba a mi padre en sus luchas sociales y estábamos en alguna reunión o negociación, cuando éramos atacados y aquella persona no merecía  la pena responderle, por debajo de la mesa palmeaba sobre mis piernas como señal de que debíamos callar, ignorar, él decía “Cuando  alguien te provoque, ve que valga la pena y si no es así, reserva tus energías para cuando nos vengan los pesados días, a veces, las guerras ni ganadas son buenas”)
Fue por eso que decidí marcharme, no valía la pena quedarme,  pero mi amiga de inmediato me detuvo.
- Nooo-Me dijo Lucia, quédate no hagas caso a Marisa, sólo bromeaba.

    A partir de ese momento la reunión se volvió muy tensa para mi, pues mi amiga se desgastaba atendiéndome con detalles mientras Marisa me tragaba con la mirada y si su ojos hubiesen sido proyectiles, me habrían difuminado.
    Más entrada la noche,  Lucia sacó una preciosa y diminuta caja  con dos finísimos aretes de oro, entonces, volteando  hacia Marisa le dijo:
- Podrías ayudarme? no veo bien, ayúdame a ponerle los aretes a María.
-Yo lo haré-pero antes de terminar la frase ya sentía las manos de Marisa poniéndomelos, no sé si intencionalmente pero me lastimó el oído, no puede evitar exclamar del dolor
- Ohm...
- Lo siento- Agregó aunque su mirada sonreía con descarada maldad.

Hubo un lapso, en que  mi amiga tuvo que salir por bebidas y entonces hablé con  Marisa.

- Escucha bien, yo no estoy aquí para quitarle el lugar a nadie, tampoco soy culpable de lo mucho que Lucía  me quiere. Su padre y hermanos me ven como parte de la familia y yo igual a ellos.
- Lucia sabe mi molestia, Roberto, terminó conmigo y yo pensé…
- No… ¿No creerás que Robert y yo? …Ajajajaja…No Marisa…estas equivocada, muchas veces me llegué  a  quedar a dormir en esta casa y jamás, jamás me faltaron al respeto, para mí son como mis hermanos.
-Entonces ¿Porque me dejó, María? Después de que lo apoyé, cuando su mujer lo botó, cuando ni siquiera él creía  en sí mismo, lo levanté del suelo, curé sus alas, para que ahora me haya terminado… ¿Por qué?

No supe que responderle, sólo la abracé conciliando sus lágrimas.

   Cuando mi amiga Lucia regresó, también volvió la misma Marisa, segura, soberbia, con su  risa burlona y glacial pero a mí eso ya no me incomodaba.

     Esa noche, bueno, ésa madrugada, al llegar a casa seguía pensando en Marisa. No lo quise, no lo pedí pero me llegó la inspiración y nació, romántica y profunda la letra de una canción, la anote rápidamente en mi poemario, enseguida la grabé con mi grabadora de bolsillo, no quería que se me olvidase. Era una balada muy bella.
     
Una semana después, fui invitada nuevamente por mi amiga Lucía, Marisa estaba a su lado. Entonces sin preámbulos le dije:
- Marisa, no he olvidado lo que hablamos- Lucía me veía interrogante pero yo continué- Sé que no te simpatizo y no quiero pedirte que cambies ese sentimiento, tú me hiciste una pregunta ese día, querías saber porqué Robert después de haberlo amado y apoyado tanto te había abandonado, ese día yo no supe que responderte, pero lo que sí puedo es en nombre de ese hombre que no ha valorado tu amor y tu entrega, en nombre de él, decirte,  lo que una mujer como tú merece escuchar.

   Entonces, tome aire, me giré y moviéndome con la gracia aprendida de una gran cantante empecé a cantarle su canción.

“Has curado mi alas y también mis heridas
has calmado mis ansias, estas ansias furtivas
y he podido volar por tu inmenso poder
me enseñaste a amar, oh divino querer…

Marisa, suave nombre de  brisa
la manzana prohibida
dulce de fantasía...
Marisaaa”

Al terminar, mientras Marisa, emocionada, secaba sus lágrimas mi amiga Lucía le dijo: - Ahora ya sabes porque la quiero tanto.



     Con la pluma en mi mano podría decirte que después de eso Marisa me adoró, pero esto no es un relato de ficción, es lo que he vivido. Ella  sigue siendo la misma pero, ya no me agrede, sabe que en mi no hay nada malo para ella. Que mi amistad es verdadera. Y yo sé,por Marisa y por lo que he vivido, que detrás de un rostro de lleno de frialdad  e ironía puede encontrarse un ser sufriendo, que quizás  la única forma que conoce de sobrevivir a su dolor es ocultándolo, detrás de una sonrisa.






Los nombres de mis amigas y el hermano de Lucia los he cambiado por respeto a sus vidas.