Mi corazón trazado en tinta... Las mejores entradas de Presentimientos

martes, 31 de enero de 2017

💖Tu amor me causa dolor - Capítulo 3




       Julian ejercía en mí un efecto perfecto, al verlo amoroso y tranquilo olvidaba cualquier discusión, hacía a un lado todos los llamados de alerta. Y podía engañar a mis padres, a mis amistades, fingiendo vivir un matrimonio perfecto...pero, en la privacidad del hogar, en la cotidianidad, aquél caballero dulce con el que caminaba de la mano se convertía en mi verdugo, y debía de obedecer y cumplir sus caprichos, tan sólo para tener un poco de su amor.

      Se lo que vas a decirme, que siempre supe que él no me amaba, sí, él mismo me lo dijo con sus propias palabras, pero tenía la esperanza de que un amor tan grande como el mío lograría salvar nuestro matrimonio, un matrimonio sin amor de parte de él, pero había noches, pocas, en que nacía en mi la esperanza de ser correspondida, noches que seducían mi alma haciéndome estremecer de un  divino placer, entonces, las mañanas distantes, los desprecios constantes, no importaban si al final del día habría una  noche, si, por una  noche de amor, podría vivir mil mañanas de dolor.

¿Cómo esquiva una joven ingenua y romántica esas trampas del corazón…?

      Mi verdugo además de atractivo era indudablemente muy astuto. Lo amaba tanto que creía ciegamente en él y si  me decía que el sol era verde, créeme, el sol era verde. Así que convencida de mí ineptitud para administrar era él quien se encargaba de las finanzas de la casa. Mi cheque sólo llegaba a mis manos para endosarlo y se iba directamente a su cuenta bancaria. Trabajaba arduamente  pero mis ojos no veían un centavo. Me vestía y calzaba con la mesada que mi padre desde siempre  hacía llegar religiosamente a mi cuenta. Si, y aun así, en mí no había desconfianza o malicia, creía fervientemente que con mi gran amor podríamos ser felices los dos.

    La abuela en mi adolescencia, cuando me hablaba del abuelo, de ese gran amor que había existido  entre ellos sin querer me había llenado de la idea del único y verdadero amor, de que si existía y de que algún día yo también lo tendría. 
“Que por amor debía darse la vida misma” y que…
“El amor verdadero… todo lo perdonaba”.

            Me entregaba con ilusión a mi trabajo porque era el único lugar donde me sentía querida, los niños con sus besos de mediodía, con sus alegrías llenaban mis mañanas, pero al llegar a casa una enorme nube gris empezaba a cubrir mi vida, aunque  me esmerase en hacerla desaparecer. La gran comunicación que tenía con mi madre, aquél vinculo casi desaparecía, yo rehuía su plática, tenía miedo a que mi farsa, ése mundo de felicidad que  había creado al exterior al empezar a hablar con ella se desmoronara.

         Llegué a pensar
     ESTO ME TOCÓ VIVIR Y DEBO ACEPTAR MI DESTINO


          Cuando llegaba a ver una luz de esperanza, ése  deseo de escapar, de hablar, de gritar, desaparecía cuando mi verdugo me llevaba a su reino, ése mundo en el que con su voz de terciopelo me decía que a pesar de mis torpezas e ineptitudes, de ser un fracaso como mujer, él me amaba y  yo, así lo creía. 




martes, 24 de enero de 2017

💖Tu amor me causa dolor - Capítulo 2

        


       Ese día mi mañana debía de ser como todas mis mañanas…perfecta. El desayuno recién hecho, una mesa  adorable, el café listo, los portafolios listos para el trabajo.

       Mi abuela decía que amar era dar el todo, anteponer la felicidad del otro antes que la propia, que el verdadero amor no sabía de egoísmos. Cuando  me contaba lo mucho que ella y mi abuelo se habían amado y lo felices que habían sido, en mi interior  anhelaba tener una felicidad si no igual al menos parecida…amaba a mi esposo y quería verlo feliz aunque eso implicara aceptar sus desprecios y desamor. Repitiendo para mis adentros:

             “El verdadero amor lo perdona todo

     Aquella mañana mientras desayunábamos a mí mente había llegado la imagen de mi amigo Ricardo  y de manera instantánea se me había  escapado una sonrisa, detectada de inmediato por mí esposo.   Y como si no tuviera derecho a un poco de felicidad sin “su permiso” me había tomado del brazo lastimándome.

  “¿ESTO ES PARA TI UN DESAYUNO?...PORQUE EN LUGAR DE MANDARTE A ESTUDIAR TU MADRE NO TE ENSEÑÓ A COCINAR…? Qué? La niña sabelotodo no sabe guisar?”  Entonces empujó el comedor  tan fuerte que caí al piso por el impacto y el dolor, casi inmediatamente sentí sus brazos seguido por  el drástico cambio en su actitud.
“Chiquita, perdóname, sabes que te amo, pero…me desesperas, aunque sé que debo tenerte paciencia, perdóname”

       Apenas podía levantarme, no sólo por el golpe sino por la impresión, estaba asustada. Mi verdugo me levantaba, pidiéndome perdón con la mirada de un niño en sus verdes ojos, susurrándome al oído, diciéndome lo paciente que era conmigo, lo mucho que me amaba y yo… Le creía.


     Si, Julián era  un verdugo implacable. La comida debía estar no sólo deliciosa, sino caliente. Si el platillo se había enfriado lo arrojaba al piso...la ropa impecable, si acaso estaba  percudida o faltaba un botón a la camisa la rompía arrojándola a mi cara y si él lo consideraba, si un poco lo deseaba, podíamos estar en la cama. Ése era  su  reino, desde donde dominaba y edificaba su castillo y también desde donde se erigían  las murallas que aprisionaban el dulce y romántico corazón de un alma  soñadora que sólo buscaba ser feliz.







martes, 17 de enero de 2017

💖Tu amor me causa dolor - Capítulo 1




En estos últimos  días, recordaba la primera vez que creí  haber encontrado el amor...
   En esa etapa conocí al que yo creía era el amor de mi vida, me enamoré de él desde que nuestras miradas se cruzaron, rápidamente estaba visitándome en casa y tres meses después nos comprometimos.

      Él no creía en el matrimonio religioso y yo lo acepté así que pidió mi mano y decidimos casarnos sólo por lo civil, mis padres estaban felices  planeando una gran boda y como regalo mi padre me regaló una de sus haciendas...todo era felicidad, hasta que una semana antes de la ceremonia, mientras caminábamos camino a casa, él tomando de mi mano me dijo "Eres muy buena, una gran mujer, pero...no puedo casarme contigo...No te amo"...enmudecí, al destrabarme de la impresión empecé a balbucear..."No puede ser, no puedes hablar en serio...tú  me amas, vamos a casarnos"  Pero él estaba decidido, separándome de su lado me dijo "Perdóname"

            No puedo recordar muchas cosas con precisión, no recuerdo como lo hablé con mis padres, no recuerdo como llegué a mi recamara, sólo recuerdo haber ido a comprar unas botellas de brandy y un encierro de varios días en los que mi madre cada ciertas horas me preguntaba "Hija, ¿Estás bien?" y yo contestaba "si" y eso era todo.
Después de haber terminado con todas mis lágrimas, con el corazón seco, frío, sin dolor, decidí que tenía que afrontarlo, “Debo recoger las invitaciones, diré que preferiremos esperar al matrimonio por la Iglesia, sí eso diré"...       Sin embargo, al salir, dispuesta a afrontar mí fracaso ahí estaba él, no, no me arrojé a sus brazos, escuchaba incrédula sus palabras:
"¿Podrías perdonarme y casarte conmigo? No tengo una explicación, no tengo una razón"  Entonces yo le dije, “No  necesito una razón, sólo te necesito a ti" y abrazándome a él, totalmente enamorada le dije nuevamente, que sí.

Días después mis padres sonreían felices y yo envuelta en un primoroso vestido blanco me casé.

               Por cuestiones de trabajo decidimos postergar la luna de miel así que terminando la fiesta nos fuimos a nuestra casa, el regalo de mi padre. Y ahí, en la intimidad de nuestro futuro hogar conocí su verdadero rostro. Cuando me acerque a él con todo mi amor me dijo estas palabras:
 "Quiero que sepas que no te amo y nunca te podré amar, volví contigo porque tu padre me amenazó con mandarme a la cárcel y eso nunca se lo perdonaré"  Y todavía incrédula le dije "Mi padre, jamás lo haría...!! "
Entonces él respondió:
Tiene motivos para hacerlo y si lo haría, así que...
"Esto sólo es un negocio"

           Fue lo último que me dijo antes de marcharse ,si hubo dolor, no lagrimas porque ya había derramado demasiadas, así que en mi noche de bodas, con mi primoroso vestido blanco...sentada en mi recamara, a solas, en la noche más oscura de mi vida, arropada en mi dolor viví lo que debía de ser la Luna de miel.

    Horas más tarde estaba amaneciendo, aun portando mi primoroso vestido de novia, de pronto sentí miedo, mi recién esposo no tardaría en llegar y todavía amándolo  no quería provocar su enojo, aunque resonaban en mi mente sus palabras “No te amo y nunca te podré amar”.
       Por un momento pensé en escapar, pero tuve miedo de que mi padre, afectado por mi dolor realmente lo mandara a la cárcel pues políticamente tenía todo el poder para hacerlo… Así que, me cambié de ropa, desaparecí mí  vestido de novia  y todo lo que oliera a boda y me metí en la cama esperándolo, llegó cayéndose de borracho y apenas había alcanzado llegar al sillón de la sala.

       A la mañana siguiente, fingiendo que no había pasado nada le preparé el desayuno y en silencio lo acompañé, nuestro primer día de casados, en mi corazón una mezcla de amor y de miedo, no me atrevía ni siquiera a mirarlo a los ojos. Él, como si nada hubiera ocurrido.

 Pasaban los meses, de manera ingenua pensaba "VA A CAMBIAR, AUNQUE NO ME AMÉ, CON MI AMOR SERÁ SUFICIENTE Y SEREMOS MUY FELICES..."  Así que ponía mi mejor sonrisa y a la vista de mis padres éramos la pareja enamorada. Pero, en casa, el marido ejemplar se convertía en un verdugo casi imposible de complacer, quien tiraba de la comida si no le complacía y me llevaba a la cama...Sólo, cuando él lo quería.

         Creía,llena de ingenuidad que con mi amor sería suficiente.Pero nunca es así.A mi favor sólo puedo decir lo difícil que es ignorar al corazón.





martes, 10 de enero de 2017

💖Un amor...Sin límites 2





Alguna vez has sentido una culpa acompañándote de manera latente, impregnada en tus recuerdos?    lo he sentido.    existe el hombre perfecto, vaya que sí. Una gran amiga mía lo encontró, un hombre sencillamente maravilloso, me hacía tan feliz contemplar ese amor,  que decidí escribirles una canción “Regalo del destino”…y se las canté en su boda Sin embargo, esa dicha no duró mucho. Poco tiempo después de casarse, él falleció trágicamente,mi amiga, consternada por su pérdida me había dicho “Tú me dijiste que era un regalo, no que duraría tan poco”…y esas palabras me dolieron en el alma, llegué a pensar que mi canción había maldecido esa felicidad y entré en una crisis fatal al grado de aborrecer la escritura.

           Tiempo después, sanadas las heridas, resignada ante los designios de Dios que son sólo de él, seguí adelante.
           
         Había pasado unos meses desde que falleciera el esposo de mi amiga.
Las luces anunciando la navidad alegraban el lugar, disfrutaba de la música del salón mientras  mi pareja acariciaba suavemente de mi mano, me había pedido la oportunidad de conocernos con un “quizás “ de por medio, yo no pensaba en enamorarme. Ya no…pero mi corazón que siempre me ha llevado la contraria empezaba a latir como un palomar, seducido por el atractivo hombre que me hablaba al oído. Entonces sucedió…ahí estaba mi amiga, siempre ha sido hermosa y esa noche no fue la excepción. Nuestras miradas se encontraron pero su expresión fría y distante hizo que mi intento de levantarme a saludarla quedara en eso, tan sólo en un intento. Fue un momento fuerte emocionalmente, a mi mente llegaban los recuerdos, el día de la boda cantándoles su  canción mientras bailaban enamorados,pero también la tragedia y aquellas sus palabras…Así que me levanté rápidamente para ir al tocador, ante la mirada contrariada de mi acompañante. Pero la noche me deparaba más sorpresas todavía.
        A mi regreso, junto al bar estaba mi amiga abrazada a mi pareja, caminé lentamente hacia ellos para lograr escucharla cuando dirigiendo su mirada hacia mí le decía “Es una lástima que vengas acompañado”…Entonces salí con él siguiendo mis apresurados pasos…

-Qué sucede..????- Me decía él, visiblemente  preocupado 
-Es lo que quisiera saber,estaban abrazados…unos minutos más y se estarían besando -le reproché…y nada de lo que él me dijo hizo que volviera 
“No debería decírtelo pero ella me abrazó”  “Y si es tu amiga por qué lo hizo, deberías de pensar en eso y no molestarte conmigo”   “Todos sabemos quién es Miriam,siempre ha sido así”.

Entonces, ya más calmada, cerrando los ojos a su irresistible presencia, me despedí con la mayor dignidad que tuve…”Discúlpame, esto no funcionará…Creo que aún puedes recuperar tu noche” y diciendo eso me marché zafándome aún contra mi propia voluntad de entre sus brazos, desconozco si ellos continuaron esa noche.Esa larga noche, de regreso a casa me preguntaba en qué momento había perdido a mi amiga…cuando falleció su esposo o mucho antes de que eso sucediera.

Cobardía ante al amor? Quizás,a la distancia creo que lo que en el fondo me dolió es que siendo mi amiga no hubiera respetado al hombre que estaba conmigo,me dolió lo que pudo ser una venganza de su parte que siento yo no merecía.
Si,ya se que siempre te he dicho que el amor sea cual sea el resultado debemos de vivirlo,pero no siempre pensé así,en aquel momento huí...Tuvo que llegar el cielo y arrebatarme un amor puro,bello y sincero para comprender que debemos de valorar cada momento,que no debemos a quedar a deber un Te quiero,porque quizás después no tendremos el tiempo para hacerlo,hoy lo sé...Ayer,huí.
En la quietud de la noche,a solas en mi recamara,despedí cualquier sentimiento de dolor ante mi amiga e hice lo que siempre he sabido hacer,en honor de nuestros días,escribirle una poesía.


AQUELLOS DÍAS FELICES

Era bello saberte enamorada
contemplando la dicha, la ilusión
era bello encontrar en tu mirada
la perfecta armonía del amor.

Cuanto quise vivir en tus momentos
compartiendo en la vida tu amistad,
un regalo te di que fue tormento
y un recuerdo  atormenta mi pensar.

Hoy busqué recordar la melodía
que entonara algún día para ti
escuchando en aquélla lejanía
nuestras risas queriendo ser feliz.

Era bello vivir nuestros anhelos
dulce amiga, dónde se fue el amor
dónde se hallan ahora nuestros sueños
o el destino de lo que nos unió…

En memoria  de aquellos días felices
que florezca el amor siempre en tu ser…!!!!
que el destino se lleve aquellos grises
momentos, dolorosos, del ayer.







El nombre verdadero de mi amiga lo he cambiado por respeto a su persona,en alguna que otra ocasión hemos coincidido y aunque ya no convivimos yo le respondo el saludo y su sonrisa con cordialidad,hay quien me ha dicho que tengo atole en las venas,que como puedo saludarla después de todo el daño que me hizo,no lo se,será en honor de aquellos días felices...? Cuando nos queríamos como hermanas y ese cariño era la alegría de mi alma.
  

martes, 3 de enero de 2017

💖Un amor...Sin límites 1





¿Sabes?  No siempre quise escribir, no siempre quise cantar,no siempre amé la poesía...Tuve una amiga muy entrañable, sé que el hombre perfecto sí existe porque ella lo encontró. Eran tan felices y yo lo era también, me regocijaba verlos tan enamorados, tanto así que cuando me dijeron que se casaban en silencio me prometí escribirles una canción y así lo hice. 
        El día de su boda, cuando me llamaron a decir el brindis, les di mi regalo....les canté su canción..." Regalo del destino" y sé que fue la sorpresa más bella que pude darles. Sin embargo, dos meses después él falleció en un trágico accidente.     Cuando me hablaron para avisarme salí a toda prisa, mi amiga me necesitaba más que nunca. Cuando llegué me vio con su rostro desencajado por el dolor y  musitó "Tú me dijiste que era un regalo...no que duraría tan poco”, luego corrió a abrazarme pero en ese abrazo no sólo recibí sus lágrimas, también una daga atravesó mi corazón...  La gente empezaba a llegar y yo me fui retirando lentamente, desgarrada mi alma por el dolor de sus palabras  me alejé, ese día supe... que había perdido a mi amiga.

           Al llegar a casa poseída por el dolor y la culpa rompí en pedazos todos mis poemas y echándoles en una gran bolsa de basura los arrojé a la calle mientras en mi mente resonaban las palabras de mi amiga "Tú me dijiste que era un regalo no que duraría tan poco..." 

Ya no volví  a escribir.

      Meses después me llegó una invitación para un concurso de poesía, cuando mi madre la leyó me preguntó "Porque no participas?" y sabiendo cómo evitar su pregunta le contesté "Olvidas que ya no escribo"   Entonces sacando una caja de cartón de su recamara me dijo...Quizás esto te sirva. ERAN MIS POEMAS, mi madre los había recogido, estaban pegados con cinta adhesiva, mal añadidos, pero ahí estaban. Participé en el concurso y en esa ocasión recibí Mención Honorífica por  mis obras pero lo más importante, comprobé que el amor de  mi madre, no tenía límites.
  

Si tienes una madre todavía,
da gracias al Señor que te ama tanto,
que no todo mortal contar podría,
dicha tan grande ni placer tan santo.
 Heinrich Newman





REGALO DEL DESTINO  
(Balada musical dedicada a M.E.)

Cuando te conocí
se iluminó mi vida,
un paraíso gris
llenaste de alegría.


Cuando te conocí
muy pronto comprobé
que no hay dolor sin dicha
teniendo tu querer.


Regalo del destino
tenerte junto a mi
formemos nuestro nido
de rosas nuestro nido
si Dios lo quiere así.