Para Lilí y
el resto del grupo Antonio y yo éramos pareja.
Aunque no
pude corresponder a sus sentimientos Antonio no se despegaba de mí, siempre
estaba a mi lado, había entablado una gran amistad con mi padre y en el grupo
nos trataban como pareja pero entre nosotros ¡No había nada…!!! Solo un gran cariño de mi parte, no podía
ignorar al atractivo hombre que tenía a mi lado, me gustaba, pero mis
sentimientos no daban para más y mi incurable romanticismo no me permitía
entregarme a un hombre a menos que no estuviese enamorada ♥ si, lo sé, algo
cursi pero así he sido.
Mi padre se
había vuelto un aliado incondicional de Antonio y no preguntarme sobre él
habría sido un pecado
-¿Qué pasa con Antonio, hija?
-Es un gran hombre, veo todo lo que hace por ti, como te
apoya, siempre está a mi lado ofreciéndome su cariño…pero por más que lo deseo
no puedo quererlo
-Es por…
-Si papá, es por Ricardo,-recuerdo que tomé el dije que
colgaba de mi cuello, lo apretaba con fuerza mientras le decía:
Lo tengo en mí, muy dentro de
mi corazón, extraño su presencia, su plática, su risa, la forma como hacia
divertida mi triste vida.
-Que pasará papá… cuando mi abuela me hablaba de su amor
por el abuelo y lo felices que habían sido yo soñaba con encontrar un amor así…formar
una familia…
Entonces me dijo
-Mira hija, yo creo es tiempo que te diga lo que tu madre
debió decirte hace mucho tiempo y si se me viene encima pues ni modo. La
relación de tus abuelos no era para nada perfecta, seguido discutían, tu abuelo
ponía tierra de por medio y se venía a trabajar al pueblo y mi niña tu abuela tenía
su carácter,…si se amaban pero no te ayudó mucho tu abuela con decirte tantas
cosas sobre el amor…
-¿Tú lo sabias?
-¡Claro! llegué a escuchar cuando te decía todo eso sobre
perdonarlo todo…por amor…No estuve muy de acuerdo en algunas ideas que te
inculcó pero las respeté. Claro que debemos perdonar pero no por encima de
nuestra dignidad…
”Inclina tu cabeza al saludar…pero no demasiado que te la
pueden cortar”
Mi niña, tú abuela te amaba pero no te ayudó mucho…te
enseñó a adorar a un hombre,…pero, el hombre que llegue a tu vida no necesitará
que lo adores, sino que lo ames.
ESTÁS EN MI
Estás en mí
como una suntuosa melodía
y aunque te perdí
estarás en mí, hasta el final de la poesía.
Cual la cadencia del inmenso mar
es tu recuerdo mi mejor versar.
Estás en mí
gitano del pasado
¡jamás otoño gris!
sólo días dorados.
Cual la cadencia del inmenso mar
es tu recuerdo mi mejor versar.
Como valiosa joya
en cuyo resplandor
mi ser de amor se arroja
buscando tu calor.
¡Cuánto extraño de ti!
tu risa musical
el gesto que al reír
me hacía ruborizar.
Estás en mí
en pluma, en el papel
envuelto en mi existir
ansioso de querer.
¡Cuánto extraño de ti!
tu voz, tu gallardía
y aquella melodía
que fuese para mí.
Estás en mí
¡también en la oración!
porque pido por ti
a Dios su bendición.
¡Cuánto deseo de ti!
Y busco en las mañanas
La caricia lejana
Que añora mi existir.
Cual la cadencia del inmenso mar
Es tu recuerdo mi mejor versar.





