Cuando mis padres se casaron yo fui exageradamente cuidada y protegida. Religiosamente me llevaban y recogían de la Escuela, de los ensayos del coro de la iglesia. Y recuerdo que al llegar por mí me veían y abrazaban como si hubiese llegado de un largo viaje. En cambio Lía, mi compañera y amiguita del coro, era una niña con mayor libertad, a quienes sus padres la dejaban ir sola a la Iglesia. Hasta que una tarde, después de los ensayos ya no regresó a casa.
La familia de Lía estaba devastada y ofreció una misa al cielo
pues ni siquiera tenían una tumba donde rezarle. Después de la misa, algunos
amigos y familiares se quedaron en casa haciéndoles compañía y ahí, esa lúgubre,
trágica y dolorosa noche, se hizo
presente el asesino. Nadie lo sabía, sólo Carita, la hermanita de Lía de sólo seis años al acercarse al hombre y ver
su brazo le dijo:
-¡Tú sabes dónde
está mi hermana…!!!
Anselmo palideció y todos voltearon a
ver a la niña quien insistió:
-Esa
mordida que tienes en tu mano es de Lía
Nadie creyó en Carita, como podrían creer
que el mejor amigo de su padre, el divertido y gentil Anselmo podría ser el
asesino infernal que violara, matara y quemara a una pequeñita ¡De sólo ocho años…!!! ……
Lía, según él mismo narró le había mordido en el brazo en su inútil
lucha por escapar. El día de la misa la pequeña estaba cautiva, viva, pero
nadie creyó en Carita….
Cuando días después se encontraron los
restos del cuerpo de Lía intervino el FBI y en menos de
24 horas encontraron al asesino:
Anselmo, el mejor amigo, casi un
hermano del padre, que en el nombre del amor que la niña le tenía, le había hablado,
le había abierto las puertas de su casa para nunca más dejarla salir.
Si, en el nombre del amor, de ése sentimiento
sublime se han cometido injusticias, crímenes…Y los más atroces sucesos de este mundo.
Será por lo que viví en mi primera infancia,
será por lo que me tocó presenciar a mis apenas siete años con la desaparecida
y dulce Lía que soy muy sensible a todo cuanto se relaciona con los niños.
A veces decimos que todo está predestinado,
pero…No he podido dejar de pensar, que si alguien hubiese escuchado a Carita….Quizás,
Lía se habría salvado.
Los tiempos han cambiado, pero hay actitudes
que siguen latentes, como la incredulidad ante los niños y peor aún, a veces no sólo no les creemos, sino que además les
enseñamos a mentir…A decir “Diles que no estoy” “Diles que estoy enferma” “Diles
que luego les hablo” Y en el nombre del
amor hacia sus padres el niño todo hace
y todo dice.
¡Debemos creer..!!! Y si el
niño por algún motivo miente debemos volver a
creer en él, que no le quede la menor duda de cuanto lo amamos y que siempre podrá
confiar en nosotros .Lamentablemente hay muchos Anselmos, no permitamos que más
Lías desaparezcan. ¡Que el amor ,ese divino sentimiento no sólo sea un nombre, sino la fuerza, el escudo que
las proteja…!!!
DESPERTARES
(fragmento)
Un anhelo
de vida es mi mensaje
una súplica
ardiente mi deseo
de los
campos el clárido paisaje
la risa de
los niños en mis sueños.
Hoy en
silencio la esperanza anida
el hombre
ajeno de su fe se aleja
al noble
corazón se les lastima
¡Y nadie
escucha su constante queja!
Que al fin
florezca ese sentir cautivo
busca
afanoso la ilusión amada
aunque es
largo y difícil el camino
¡No
desistas hermano en la jornada…!!!
El suceso de Lía fue algo que estremeció al pueblo,muchos hechos sucedieron ante su desaparición,hace tiempo que una amiga me había pedido relatar su historia pero no había tenido las fuerza suficiente para hacerlo,por respeto a su memoria he cambiado su nombre real.

















