En estos días he recordado mucho mi niñez.
Mis tíos fueron muy duros conmigo. Para ellos el que mi madre hubiese sido abandonada embarazada era el más grande de los pecados. En aquellos días mis peores horas eran las de la cena. Mi tío Genaro me hacía sentar junto a él sobre un enorme cojín pues era muy pequeñita y no alcanzaba la mesa, y ay de mi si tiraba la comida o derramaba alguna gota de agua.
Hacía que la abuela me sirviera una gran taza de café bien caliente para que aprendiera como “debía” de tomarse un café sin quemarme y ay de mi si me quejaba, mas mi tía Conchita siempre estaba al pendiente, recuerdo en una ocasión en que tiré el café y de inmediato mi tía corrió a abrazarme y alisando mis trenzas al frente, viéndome con sus grandes ojos castaños, me bajó a prisa mientras limpiaba la mesa reprendiéndome.
-Mira nomas Coyito ( diminutivo que le daban al nombre de Socorrito mi segundo nombre) ¡Hay que ser más cuidadosa niña..!!
Mas me regañaba tan dulcemente que ahora que lo pienso creo que era para evitar el regaño de mi tío que incluía varios cintarazos. Varias ocasiones me salvó de su grueso cinto. De niña siempre creí que no me querían y en mi soledad de solo cuatro años me preguntaba PORQUÉ…Soñaba con que una mañana aparecería mi padre para rescatarme y muchas noches mientras me creían dormida unía mis manos y en silencio hacía una oración a Dios para que papá llegara, pero no, mi padre biológico nunca apareció…. Pero a mis cinco años Dios me mandó un hombre maravilloso y de ahí todo cambió. Él se casó con mamá y ya no permitió que nadie que no fuera mi madre me tocara o reprendiera.
Quisiera decirte que al paso de los años mis tíos cambiaron su trato conmigo, pero no, esta no es una película americana, no fue así, siempre me vieron como si no fuese parte de la familia y no los juzgo, sólo ellos sabían sus motivos, creo a su modo trataban de educarme. No lo se.
Lo que ahora si se es que muchas veces como adultos damos por sentado que los niños comprenden que cuanto hacemos es por su bien pero no siempre es así. Hay tantos sentimientos con lo que nos quedamos dentro. Es por eso necesario que al termino del día el niño, haya pasado lo que haya pasado debe tener la seguridad de ser amado, debe recibir su caricia y beso de buenas noches, debe recibir amor. No debemos dejar que vayan a la cama tristes o inseguros. No tenemos derecho a eso.
Creo que los tiempos duros que viví en mi primera infancia me hacen mucho más sensible a lo que viven los niños.
En una ocasión en que hablaba con una madre de familia de su niño, le comentaba que necesitaba su apoyo pues el pequeño no prestaba atención, recalcándole que no lo castigara, que lo motivara de alguna manera y yo haría lo mismo en el aula, recuerdo que la señora me contestó:
-Y como no va a hacer tremendo, si lo trae en la sangre, su padre es cuate y es el MALO.
Por acá se dice que cuando nacen dos niños “cuates” (que vienen siendo como gemelos pero no tan parecidos y pueden a diferencia de los gemelos ser de diferentes sexo) acá se cree que uno de ellos representa el BIEN y el otro el MAL y que el “cuate malo” tiene el poder de hacer daño. Es algo que etiqueta a los pequeños y les decreta de alguna manera su futuro.
Para mi lo triste no fue su respuesta, sino el hecho de que el niño escuchó cuando lo decía. Mi trabajo no es sencillo, porque es difícil en cuatro horas de enseñanza combatir con muchos problemas de casa. Se me hace un nudo en la garganta ver llegar niños cargados de tristeza en su mirada, pequeñas desaliñadas de la mano de madres meticulosamente arregladas. No, no es fácil pero se combate con dosis de amor y enseñanza cada mañana, aunque pocos valoren la jornada. Más en la actualidad en que la docencia es duramente atacada y criticada.
Mas como mi padre decía cuando éramos atacados por nuestros ideales NO PODEMOS CAMBIAR EL MUNDO, PERO SI “NUESTRO” MUNDO y se que él no me formó para quedarme callada sino para difundir nuestros ideales sobre los niños, los desprotegidos y un mundo mejor, se que un día marcharé, todos lo haremos pero nuestros ideales, ésos son inmortales y deben ir más allá de los convencionalismos, los egoísmos, las riñas de casa, los ideales deben ir incluso más allá de nosotros mismos.
Tengo la certeza de los niños son ángeles que deberán en algún momento de guiar nuestra humanidad, luchemos pues por darles los valores que cimienten su felicidad que fortalezca sus alas. Para que en ese camino, si lo necesita, pueda volar.Este blog no es sólo sobre ése amor que catapulta tu ser de pasión o amores no correspondidos o sobre ELLOS y ELLAS, no este blog también es sobre el amor más puro del mundo, el amor de un niño. Entre el actuar bien o mal se debate nuestro destino pero podemos hacerlo, créemelo si te lo digo. Se puede luchar por nuestra felicidad y si acaso fallamos, desandar y reanudar nuevamente el camino.
FELICIDAD
Felicidad es contemplar la vida
amando de los niños su inocencia,
es sentir que hasta el aire que respiras
te contagia de dicha con su esencia.
Es creer que los juegos del destino
abrillantan momentos pasajeros
y los ríos, las flores, los caminos
son tu causa, la cuna del empeño.
Felicidad es amar divinamente
en silencio y aún después de la traición
es entrega total en un instante
contemplar en tu palma un corazón.
Es sentirte poeta y sembrador
sin buscar encontrar lo que has sembrado,
es sentir la presencia del Señor
cuando te hayas errante y derrotado.
Es tener la ilusión, la valentía
de enfrentar nuevos retos por vencer
la esperanza de ver llegar el día
en que puedan tu sueños florecer.
Felicidad es vivir con la certeza
de que somos del mundo la gloriosa
esencia, indescifrable, de la rosa.
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