Cuando inicias una relación, no lo haces deseando fracasar,
sino al contrario, buscando la felicidad, hacer feliz al otro porque eso te
hace feliz a ti, pero no siempre es así…Que más habría querido yo, no sé por
qué tuve que hacer esa reunión, nunca debí realizarla…Pero amaba a Christian y
quería compensarlo por las ausencias pasadas a
causa de las enfermedades de mi padre si
hubiera sabido que estaba organizando mi propia derrota, jamás habría
hecho esa fiesta, si ya se lo que piensas, que el “hubiera” no existe y tienes
razón.Me atormentaba pensando, quién era esa mujer, yo no recordaba haberla
invitado, sería la primera vez que se veían? en fin que más daba, se había
besado con ella casi en mi propia cara, pues "que se quedé con ella"
pensaba mientras conducía a casa de mi padre.
Lo más rápido que
pude transporté a mis padres al hospital, mi madre y yo esperamos por largas
horas en la antesala de urgencias hasta que fuimos llamadas por el Doctor, Mi
padre sería llevado de urgencia al quirófano por una operación de próstata,
llevaba un dolor intenso que disimuló muy bien pues nunca se quejó pero era
urgente su hospitalización…Mi pobre viejo…una cirugía más.
Mi madre se quedó
en la sala mientras yo me iba casa a
prepararme para pasar la noche con ella.
Christian estaba
dormido lo supe al entrar a la recamara por unas mudas de ropa. Salí
rápidamente porque tenía miedo de mis deseos, de lanzarme a sus brazos buscando
consuelo no, para que engañarme, buscando el deseo, ése que quemaba mi alma.
Al día siguiente mi
padre fue operado y ahí estábamos mi madre y yo esperando para entrar a verlo.
Sus ojos se veían tan tristes y cansados pero al ver a mamá brillaron llenos de amor…¡Cuánto amaba a mi madre....!!!
-Vieja, todavía no me
toca, aquí estoy. Hija…
-Papito, eres muy fuerte papá…te ves muy bien
-Y tu hija, cómo estás te veo cansada-Un respiro de alerta me
invadió aunque mi madre sin saberlo, me salvaba al contestar.
-Ha estado conmigo desde anoche, no ha dormido bien.
-Mi hija ven…
-Si papá.
-Ven mi Socorrito, que atinado tu nombre…. ¿Y Christian? hija
-En casa papá.
-Le doy gracias a Dios
que lo tienes, ya puedo irme de este
mundo feliz sabiendo que tú lo eres y pensar que desconfiaba tanto de él, pero
ha sido un buen hombre y te ama.
Horas más
tarde al subir al auto no pude más y empecé a llorar, me sentí impotente,
fracasada, me torturaba pensar que mi
padre supiera lo que estaba viviendo así que emprendí camino, ya había tomado
una decisión.
Christian estaba
en la sala, me paré frente a él con mis brazos sobre mi pecho.
-Mira, así las cosas, mi padre esta delicado, mi madre y yo
no le comentamos nada pero su estado según los médicos es delicado…..Por lo
cual no pienso darle la más mínima aflicción…él me cree feliz y así será para
él…seguiremos juntos pero separados.
-Lo que tú digas mi vida.
-Pues todo eso te digo y algo más a partir de hoy dormiré en el estudio y
diciéndole eso me di la media vuelta.
A partir de esa
noche empecé a dormir en el estudio, tomaba la biblia y leía tanto como podía
para que mi alma no se llenara de amargura.
Le pedí a Dios pusiera un trozo de nieve sobre mi corazón
para que esa soledad que había tomado por decisión propia congelara mis lágrimas…Y él como
siempre me escuchó y así sucedió.
¡Oh, soledad de mi vida…!!!
Posesiva más de lo que quisiera
reina absoluta del “hubiera”
bella ninfa que cuida de mis recuerdos
y lo que el corazón, aún guarda de sueños.














