Mi corazón trazado en tinta... Las mejores entradas de Presentimientos

lunes, 1 de julio de 2019

💖Llevé un corazón al Río

      

      En la vida hay ángeles terrenales, señales de Dios o el Universo si quieres llamarlo así, pero todo tiene una razón, sólo que a veces, ignoramos esas señales, quizás cegados por la decepción de un mal amor o el vació de la perdida que nos deja su dolor.     Y uno de mis ángeles terrenales ha sido sin duda, la hermana Río. Ella es la religiosa más dulce y noble que haya conocido. Fue mi mejor amiga, mi paño de lágrimas cuando no podía decir a mis padres que me estaba consumiendo el mal de amor.  La hermana Río solía decir, previendo la incredulidad  "Estos hábitos no me hacen ignorante ante el sufrimiento del amor y de la vida". También me hablaba de que la lucha entre el bien y el mal, están latentes en cada día de nuestra vida, a los días de sufrimiento ella los llamaba "Tiempos de prueba".  

   En ese tiempo yo vivía una gran decepción, porque , aunque se dice que nadie muere de amor, yo casi muero. En ese tiempo comprendí que lo único que podía ayudarme a salir de mi dolor era la fe en Dios. Me ofrecí a un voluntariado con la hermana Río, entre semana era preparada junto con otras mujeres por el sacerdote del Santuario, los fines de semana marchábamos  a difundir el mensaje de la sagrada palabra, la colonia donde me tocaba dar la  doctrina estaba bastante  retirada de casa y decidí que debía dar más de   mi humildad así que me iba y regresaba caminando.

              Era una Colonia inhóspita, de jóvenes que sólo sabían delinquir, de miradas en las que solo  se filtraba el dolor, no el de la decepción, sino uno más profundo, el de un alma en caída libre hacia  a los vicios y su  perdición, llenarlos de esperanza al escuchar sus rebeldías, saber que  se sentían comprendidos, hacerles ver que después de todo no es tan mala la vida, alimentaba mi alegría.

           Y  ¡volví...! Porque el corazón por  muy irreparable que parezca, milagrosamente, el corazón vuelve  a reconstruirse, a envolverse en cálidos   sueños, listo, limpio, dispuesto a volver amar.

       Por dos años ininterrumpidos ofrecí mi servicio al santuario y fueron dos años en los que mi fe se fortaleció .En los que me perdone por recriminar  a la vida tanto dolor por un amor cuando hay tantas desgracias y sufrimientos mayores a mí alrededor. Sí, muchas veces creemos el mundo cae sobre nosotros, sólo hasta que vemos a los lados y nos  damos cuenta que hay verdadero dolor, más allá del corazón.      

      La hermana Río me enseñó que hay días de grandes pruebas, que el mal se presenta en diferentes formas, sí, que  el diablo viste a la moda, mayormente hoy cuando hay quienes ya ni siquiera creen en Dios. 
  La santa hermana tuvo que partir a otra ciudad, es como si todo hubiese estado predestinado, como si Dios hubiese dicho "estás curada, y la hermana Río debe continuar curando otros corazones". Y así fue y así sucedió.


      Cuando mamá falleció, tuve que hacerme cargo de todo. Volví al santuario para ordenar su misa de cuerpo presente. En la oficina estaba un joven sacerdote, cuando entré, sus ojos se posaron en mi y sacudieron mi alma. Es tan parecido a Jesús. No dejaba de mirarme mientras tomaban mis datos y yo, estaba, como una estatua hasta que la voz de la secretaria me trajo al presente:
-Yo la recuerdo- Me dijo- usted venía con la Hermana Río.
-Si- fue toda mi respuesta. Dejé mis datos y me retiré, al despedirme, la secretaria me dijo:
-Debería de volver-  Y el sacerdote me lo pedía también en su mirada. Yo, sólo volví a decir:
-Si, gracias...
         Meses después me encontré con una compañera del grupo de la madre Río que me dijo:
-Cuando vienes a apoyarnos? te necesito.  

Dos meses después me encontré a otra amiga del Santuario que me dijo:
-Deberías regresar, me haces falta.   
     Tres mensajes y yo nada. Si, la vida y el mundo está lleno de señales.Más, la hermana Río también solía decirme, todo tiene su tiempo y su momento.
     Mi fe es muy fuerte, me aseguro de que los niños en mi familia reciban los santos sacramentos y ninguno de ellos falta a la iglesia y son niños buenos. Yo también asisto y promuevo mi fe en la forma que puedo. Lo que nunca olvidaré es aquellos tiempos de un corazón partido que para sanar, tuve que llevarle al Río.  





       Yo...Como te he dicho antes. No soy una experta en el amor,pero si se gracias a ese lapsus de dolor, que si por amor hoy has caído, veas a tu alrededor que hay en el mundo mucho más dolor, que un corazón partido.    


    Me reservo el derecho de decir el verdadero nombre de la Hermana Río por respeto a su vida y a la congregación a la que pertenece. Actualmente viaja por toda latino américa, la última vez que supe de ella se encontraba en Costa Rica, desde acá, mi amor y mis bendiciones para ella y su santa vida.