martes, 26 de septiembre de 2017

💖Nunca te prometí fidelidad - Capítulo 6💖




“Señor, ayúdame y perdóname” Esa era mi plegaria, en el estudio, frente al espejo, mientras me preparaba para visitar a mi padre…Era su primer día fuera de la clínica, después de varias semanas internado, mi madre había preparado una comida para recibirlo y reunirnos.

      Por ningún motivo podía permitir que mi padre sospechara   de mi separación, de mi fracaso, mucho menos del dolor que se anidaba en mi alma, así que le pedí a Christian que me acompañara…Si, la tranquilidad de mi padre estaba por encima todo.

    Y aunque pareciera una locura, Agradecí a mi Dios haber vivido en el pasado con un verdugo, al menos había aprendido a fingir, a ocultar el dolor por terrible que fuera. Dolor… Un leve dolor   se agolpó en mi cerebro…Me había sucedido antes, en la clínica, algunas noches mientras cuidaba de papá…Pero se había pasado rápidamente.

     Los últimos toques de rubor en mi rostro, los aretes, un poco de labial y listo. Sí, me veía muy bien.

    Al vernos llegar el rostro de mi padre se iluminó causándome un leve dolor en mi corazón, los médicos dicen que el corazón no duele, que sólo es un musculo, pero…aquel día a mí me dolió el corazón mientras mi padre sonreía lleno de felicidad.

-Hija. Christian, hijo, pasen…vieja ¡Ya está aquí mi hija…!!!

    Tomé la mano de Christian y le sonreí mientras nos acercábamos a papá…Como una mujer enamorada, porque quizás aún lo estaba.

-Papito, por fin en casa papá.
-Suegro como está-Lo saludó Christian mientras nos instalábamos en torno a mi padre.

-Hijo, que feliz me hace verlos aquí, conmigo…-Luego mi viejo volteó a verme, su mirada llena de amor-Cuando conocí a mi mujer, le juré que nunca la abandonaría ni a ella ni a nuestra hija y así ha sido…Y así será, he sido muy afortunado, le doblo en  edad a mi mujer y aun me ama…Cuando mi hija te presentó conmigo te confieso, te digo la verdad, tenía mis dudas.Sobre todo porque  ella había  sufrido mucho antes de conocerte, un canalla le destrozó el corazón, pero me has demostrado que eres un hombre cabal…ven hijo y abrázame, gracias…por hacer tan feliz a mi hija.

       Horas más tarde, ya en casa, me sentía tan agotada…me encaminé al estudio cuando el brazo de Christian me aprisionó Y empezó una fuerte discusión.

- ¿Que sucede?
-Hasta cuando…te pregunto, hasta cuando podrás perdonarme. He hecho todo cuanto me has pedido, hasta fingir con tu padre que somos la pareja ideal, cuando apenas me diriges la palabra.
-Perdóname entonces tú a mí, yo no pienso dar marcha atrás
-Quisiera saber dónde está la mujer de la cual me enamoré…eras tan dulce ¡Te desconozco...!!
-Te lo suplico, estoy agotada, necesito descansar…no me siento bien, por favor.
- ¿Es por Antonio? Quizás en el fondo siempre lo amaste a él
-Por Dios…no hables de alguien que no está presente para defenderse.
-Pero quisieras que estuviera, para correr a su lado
-No no, no…No es Antonio. Ni siquiera esa mujer con la que te besaste en nuestra casa…Sencillamente ya no funcionará…Algo, algo se rompió aquí en mi corazón que ya no me deja continuar.
-Pues entonces fin de la farsa ¡De una buena vez...!
-No, por favor.
-¿Porque no?  ¿De qué tienes miedo? Que sepan que no eres tan auténtica como creen…Qué pensarían tus amistades si supieran como finges ser la esposa enamorada...la dulce maestra idealista que no puede ser capaz de perdonar.

     Entonces no pude más y empecé a llorar…Y extendiendo mis brazos le grité:

¡Adelante, termina conmigo…!!!  ... Lo que queda de mi…Pero no olvides que me amaste y… yo también te amé. ¡Recuerda eso antes dar el golpe final…!!!






      La noche estaba tan oscura, no había una sola estrella en el firmamento, apenas podía verse la luna entre la negrura de la noche…Si iba a un recital, porqué estaba en ese bosque?…mi vestido dorado se arruinaría…Cómo pude perderme, cuando el auto falló pensé que estaba cerca del lugar. Ahora estaba perdida…Un extraño presentimiento se agolpó en mi pecho, tenía mucho miedo, sin saber porque empecé  apurar el paso, algo o alguien venía detrás de mi….venciendo el pánico pude voltear para ver por un segundo como un lobo se arrojaba hacia  mi…Corrí…corrí mucho….Mi mente gritaba pidiendo ayuda…¡Papá…papá…!” pero de  mis labios no salía una palabra…de pronto dejé de sentir el suelo… mi mente y mi cuerpo se colapsaban…. Caía abajo…más abajo…todo era absoluta oscuridad, de un frío glacial que amordazaba mi ser, justo cuando parecía que mi cuerpo llegaba al   fondo del abismo, desperté.
     Entonces, dije una oración, la que siempre digo al despertar de un mal sueño “Señor, te entrego este día, bendíceme”

     El despertador me marcaba las 7 de la mañana, había dormido demasiado, si no me daba prisa llegaría tarde al trabajo…Al incorporarme un fuerte dolor atravesó mi espalda…Era tan intenso que sofocaba mi pecho. Y mis piernas…algo ocurría con mis piernas, no podía moverlas.

-Se me va a pasar, me repetía-sí, se pasará…-Pero el dolor no cedía y mi cuerpo estaba paralizado-…No puede ser, no puede ser…Debes ser el frío.

 8 de la mañana.

Aún postrada sobre la cama, cada que intento por incorporarme traía un fuerte dolor cimbrando mi cintura.
-Estoy bien-me dije-pero mis piernas no respondían, estaban paralizadas.

     La voz de Cristian detrás de la puerta me sobresaltó.

- ¿María? ¿Estás ahí?
-Sí, pasa

   Rápidamente, empecé a controlar el pánico, necesitaba ayuda pero no sería de él.

- ¿Que paso? ¿No irás a trabajar?
-No.
-Tú nunca faltas.
- ¿Me harías un favor?
-Si…Pero antes…quiero decirte de lo de ayer…No debí tratarte así.
-No, no, olvida eso…hazme un favor.
-Como tú digas.
-Habla a mi Directivo para avisarle que no podré presentarme hoy…Y también háblale a mi hermano José Luís que me urge verlo, pero que no les diga a mis padres que vendrá, por favor. Solo eso por favor.

     Christian me veía fijamente, pero mi dolor fue disimulado por una fría sonrisa.
Y me hizo la pregunta boba que siempre te hacen cuando hay una ruptura.

- ¿Estarás bien?
-Sí.

   Pero no estuve bien, tan pronto cerró la puerta me encorvé del dolor. Momentos después llegó mi hermano.
- ¿Que sucede hermana? vine en cuanto pude.

Verlo me bastó para empezar a sollozar.

-Hermano,no puedo caminar…No he podido levantarme desde esta mañana…Que voy a hacer hermano?

-Atenderte, te llevaré ahora mismo al Doctor…-Me dijo mientras me abrazaba con todas sus fuerzas recibiendo mis lágrimas-Debe de haber una razón médica para esto.
-No lo sé hermano, estoy bien, no sé qué esté pasándome.

      Tan pronto me calmé un poco fui llevada en brazos al auto de mi hermano…Me trasladaba a la clínica mientras, en el trayecto, trataba de animarme contándome chistes simples pero que me hacían reír a pesar de que el dolor en mi columna estaba latente. Mi mente era un caos. Y si no volvía a caminar ¿Que sería de mi padre? Y mi trabajo. ¿Volvería a trabajar? ¿Sería ese mi destino, estar en postrada en una silla de ruedas? ¿Qué pasaría con mi vida?  Y mis padres…Entonces en medio de esa maraña de angustia le dije a mi hermano:
- Papá y mamá no deben enterarse por ningún motivo de esto
-Pero…
-No hermano.

      Habíamos llegado a la clínica y mientras mi hermano bajaba a por una silla de ruedas, como nunca recordé a Ricardo, el único hombre que me amó más allá de sí mismo, pero también alguien a quien el cielo no le permitió quedarse…Recordé sus palabras, las que alguna vez me dijo al verme  abatida por la vida:

“La margarita es mi flor favorita, le encuentro un significado si tú quieres divino, es tan frágil y siendo su tallo tan delgado cómo te explicas que a pesar del viento y las tempestades se mantenga erguida incluso incrustada en un arreglo floral…. ¿No eres tú más fuerte que una margarita? “

  Y a pesar del dolor físico que me aquejaba, de la incertidumbre que me invadía, mientras mi hermano me depositaba suavemente en la silla de ruedas estando tan frágil desee con toda mi alma ser tan   fuerte, como una margarita.

-Vas a estar bien hermana-Mi hermano me alentaba mientras nos desplazábamos al interior del hospital.

-Sí, hermano, he entregado este día al Señor.




martes, 19 de septiembre de 2017

💖Nunca te prometí fidelidad - Capítulo 5💖

     


     Cuando inicias una relación, no lo haces deseando fracasar, sino al contrario, buscando la felicidad, hacer feliz al otro porque eso te hace feliz a ti, pero no siempre es así…Que más habría querido yo, no sé por qué tuve que hacer esa reunión, nunca debí realizarla…Pero amaba a Christian y quería compensarlo por las ausencias pasadas a  causa de las enfermedades de mi padre si  hubiera sabido que estaba organizando mi propia derrota, jamás habría hecho esa fiesta, si ya se lo que piensas, que el “hubiera” no existe y tienes razón.Me atormentaba pensando, quién era esa mujer, yo no recordaba haberla invitado, sería la primera vez que se veían? en fin que más daba, se había besado con ella casi en mi propia cara, pues "que se quedé con ella" pensaba mientras conducía a casa de mi padre.

     Lo más rápido que pude transporté a mis padres al hospital, mi madre y yo esperamos por largas horas en la antesala de urgencias hasta que fuimos llamadas por el Doctor, Mi padre sería llevado de urgencia al quirófano por una operación de próstata, llevaba un dolor intenso que disimuló muy bien pues nunca se quejó pero era urgente su hospitalización…Mi pobre viejo…una cirugía más.

    Mi madre se quedó en la sala mientras yo me iba  casa a prepararme para pasar la noche con ella.

      Christian estaba dormido lo supe al entrar a la recamara por unas mudas de ropa. Salí rápidamente porque tenía miedo de mis deseos, de lanzarme a sus brazos buscando consuelo no, para que engañarme, buscando el deseo, ése que quemaba mi alma.

   Al día siguiente mi padre fue operado y ahí estábamos mi madre y yo esperando para entrar a verlo.

     Sus ojos se veían tan tristes y cansados pero al ver a mamá brillaron llenos de amor…¡Cuánto amaba a mi madre....!!!

 -Vieja, todavía no me toca, aquí estoy. Hija…                    
-Papito, eres muy fuerte papá…te ves muy bien
-Y tu hija, cómo estás te veo cansada-Un respiro de alerta me invadió aunque mi madre sin saberlo, me salvaba al contestar.
-Ha estado conmigo desde anoche, no ha dormido bien.
-Mi hija ven…
-Si papá.                                                                                                      
-Ven mi Socorrito, que atinado tu nombre….   ¿Y Christian? hija
-En casa papá.
-Le doy gracias  a Dios que lo tienes, ya puedo irme  de este mundo feliz sabiendo que tú lo eres y pensar que desconfiaba tanto de él, pero ha sido un buen hombre y te ama.

          Horas más tarde al subir al auto no pude más y empecé a llorar, me sentí impotente, fracasada, me  torturaba pensar que mi padre supiera lo que estaba viviendo así que emprendí camino, ya había tomado una decisión.

     Christian estaba en la sala, me paré frente a él con mis brazos sobre mi pecho.

-Mira, así las cosas, mi padre esta delicado, mi madre y yo no le comentamos nada pero su estado según los médicos es delicado…..Por lo cual no pienso darle la más mínima aflicción…él me cree feliz y así será para él…seguiremos juntos pero separados.

-Lo que tú digas mi vida.
-Pues todo eso te digo y algo más a  partir de hoy dormiré en el estudio y diciéndole eso me di la media vuelta.
      A partir de esa noche empecé a dormir en el estudio, tomaba la biblia y leía tanto como podía para que mi alma no se llenara de amargura.

      Le pedí a Dios pusiera un trozo de nieve sobre mi corazón para que esa soledad que había tomado por decisión  propia congelara mis lágrimas…Y él como siempre me escuchó y así sucedió.




¡Oh, soledad de mi vida…!!!

Posesiva más de lo que quisiera
reina absoluta del “hubiera”
bella ninfa que cuida de mis recuerdos

y lo que el corazón, aún guarda de  sueños.



martes, 12 de septiembre de 2017

💖Nunca te prometí fidelidad - Capítulo 4💖

     




     Esa noche me moría porque Christian llegara, caminaba nerviosamente, había pensado en tantas cosas que le diría, pero al verlo entrar a casa con un botón de rosa en su mano sentí un profundo dolor en el corazón y una gran amargura en mi alma llegaba a mis labios.

- ¿Y eso? –le pregunté apenas controlando el temblor de mi voz.
-Es para ti mi amor.
-Que bien, ven, vayamos a la sala, quiero que veamos el video de la fiesta que te hice en tu cumpleaños.
(Maldita sea, “porqué siento amarte tanto” pensaba mientras él me tomaba por la cintura.)
-Fue maravilloso que lo hicieras mi amor, gracias.                 
-No lo agradezcas.

     Entonces pulsé el control del DVD y dejé correr el vídeo mientras, al ir pasando las imágenes y llegaba a la escena que me mostraba su engaño en el rostro de Christian se dibujada la sorpresa, la imagen lo mostraba a él besándose apasionadamente con otra mujer, en nuestra propia casa...Una sorpresa lo enmudeció por unos segundos…Y yo no pude evitar cerrar mis ojos no quería verlo besando a esa mujer, desechaba la imagen, aunque volvía una y otra vez a mi mente torturándome.
-Déjame explicarte-Balbuceaba acercándose a mí, me retiré cruzándome de brazos, necesitaba sostenerme en mi misma para no caer y me maldije por amarlo, más, mucho más de lo que creía.

- ¿Qué me vas a decir? ¿Que ella no significa nada en tu vida, que es a mí a quien amas?  por favor, Eso ya lo he vivido...!!
-Las mujeres siempre se me han ofrecido, tú misma lo has visto cuando cantamos, me siguen, pero, te amo y lo sabes…perdóname. Por favor, dime que debo hacer, que quieres que haga, lo que sea…lo haré…no quiero perderte, te amo en verdad.
      Pero yo no lo escuchaba.


     En ese momento decidí que le diría adiós para siempre, en el pasado ya había perdonado la infidelidad y de nada me había servido hacerlo, no quería tenerlo cerca, pero necesitaba odiarlo, solo así podría lograr olvidarlo, empecé a provocarlo, quería molestarlo hasta sacarlo de sus casillas y terminar de tajo con ese amor, ese inmenso amor que me quemaba.

     Sabía que tenía que ser así, era la voz de la razón y ya era tiempo de que dejara de llevarme por un terco y apasionado corazón que sólo me traía penas, penas de amor.

-Me amas? Por favor, ni siquiera sabes lo que quieres.
-Estás molesta y lo entiendo, aceptaré todo lo que me digas, pero no me dejes.
-Esto se acabó, cómo pudiste ser capaz, en nuestra casa mientras yo como una ilusa atendía tus invitados tú te entregabas a ella.
-Perdóname
-Que fácil, no Christian esto se acabó….           

Y empezó la pelea, al fin logré que se abriera y me dijera lo que pensaba.

-Creo que en realidad lo que no quieres es ser feliz, es eso.
-No, no lo es
-Claro que sí, es solo un beso, nunca me acosté con ella, no sé porque eres tan complicada.
- ¿Complicada? Vaya…sigue, adelante, necesito saber que más soy para ti.
-Está bien, te lo diré, en realidad me cansa que siempre busques estar sufriendo, que tus padres sean la prioridad antes que nosotros, que te gusta crear tus propias “tormentas” … Que pases la vida en sueños que nunca se concretan…te ausentas de la realidad… ¡No existo para ti...!!
-Muy bien señor psicólogo…ahora que ya me psicoanalizaste qué me dices de ti, el buen juez por su casa empieza, porqué si me amas te besas aquí. Aquí…en nuestra casa con otra, no valoraste el amor y la ilusión con que te preparé tu fiesta y encima te besas con otra… ¿Que dices a eso?

-Que yo recuerde, nunca te prometí fidelidad.

      Y en ese momento pude sentir el golpe de mi corazón cayendo en miles de partículas al suelo. Pero ni siquiera tuve tiempo para sufrirlo.
    El sonido del teléfono me destrabó, era mi madre, mi padre había sufrido una recaída y me llamaba, antes de tomar las llaves del auto le dije:

-Esto terminó.
-No digas eso, te amo…por favor, perdóname, me hiciste enojar, perdona todo lo que te he dicho… nunca debí caer con esa mujer…Perdóname.

      Deseaba tanto que me tomara entre sus brazos, perdonarlo y olvidarme de todo y sin embargo amándolo con toda mi alma le dije:

-Que yo recuerde nunca prometí perdonarte. 









     Cuando se trata del corazón, a veces, hay decisiones que no son sencillas de tomar, sin embargo, el haber vivido sometida a las cadenas de un implacable verdugo me había enseñado y a la mala que perdonar una y otra vez no te garantiza la felicidad, como tampoco que ese amor que tanto anhelas se decida quedar.      

martes, 5 de septiembre de 2017

💖Nunca te prometí fidelidad - Capítulo 3💖



- ¡Melinna…!!!                    

              Hacía tanto tiempo que nadie me llamaba por mi nombre artístico que casi lo había olvidado. Era Irasema, gritamos llenas de efusividad al encontrarnos, como siempre lo hacíamos, estábamos entre el bullicio de la gente en un centro comercial del que salimos rápidamente para poder conversar.

- ¿Cuándo nos vemos?   Para decirle a Irene que lleve el video de la fiesta que le organizaste a Christian para que lo veamos juntas.
- ¿Este fin de semana? -Propuse
- ¡Siiiii …!!  Entonces nos vemos llevo algo de prisa.
-Yo también y estrechándonos en un abrazo quedamos en vernos.

       Desde que me vivía con Christian el único lazo que no había roto era el de mis padres,por lo demás, no salía  a ninguna reunión que me invitaran, frecuentaba muy poco a mis amigas así que me entusiasmó la idea de volver a reunirme con Irasema, era recordar nuestros tiempos, aquellos llenos de ensoñación y poesía.

         Llegó el fin de semana y desde muy temprano me preparé para la visita de mi querida amiga, Christian llegaría tarde pues había tenido un compromiso, lo cual era perfecto pues nos daría a Irasema y a mí, unas horas a solas para platicar esas cosas de mujeres que alimentan nuestro sentimentalismo y alegría. Las carcajadas de Irasema y su amiga Irene llegaban hasta la cocina donde yo llenaba una charola con abundantes quesos y frituras, de pronto, súbitamente se llenó la casa de silencio, algo intrigada me dirigí la sala.

La voz de Irasema era apenas audible.
-Quiero que en este mismo instante borres de tu mente y de tu cámara esa imagen, Melinna no debe ver esto por ningún motivo-Le decía a Irene mientras en la pantalla del televisor el vídeo proyectaba la imagen de Christian besándose apasionadamente con una mujer. En nuestra casa, casi en mi propia cara…en la fiesta que con tanta ilusión le había preparado.
Sentí que una daga atravesaba mi columna mientras con la voz entrecortada le musité:
-Es tarde, lo he visto ya.

     El rostro de Irasema palideció

     Con pasos vacilantes llegué hasta el sofá y la amiga de Irasema apenada y con toda discreción había apagado el reproductor del vídeo dejándonos a solas.

-Seguro debe ser alguna resbalosa de las muchas que se le lanzan.
-No lo justifiques…- Poco a poco mi alma se iba inundando de dolor, de celos y una profunda decepción -Siempre tuviste razón. Me decías que él me haría derramar muchas lágrimas, que no me quería y nunca te escuché…!!!
-No lo justifico, pero porque no escuchas lo que él tenga que decirte.
-No lo defiendas
-Te defiendo ti, lo amas, no lo pierdas por “esto”                                   
-Déjame sola amiga, por favor…

           El resto del día estuve como autómata no podía creer tanto cinismo, besarse con otra en nuestra propia casa…Cómo podía ser tan vil…Y ¿Sabes? La nube gris que solía entristecer mis días, ésa de la que te he hablado, por primera vez no llegó…Quizás porque no era necesaria ya.

        Amenazada una tormenta…una tormenta de fuego que oscurecía mis pensamientos y quemaba mi corazón. Me preguntaba una y otra vez...En qué fallé… ¿Que hombre se besa con otra mujer en su propia casa mientras su esposa le celebra una fiesta de cumpleaños…? Me pregunté porque todo mi amor no había sido suficiente, la respuesta era tan simple y sencilla, simplemente porque no me amaba. 
      Si, por ello es que ahora sé, que cuando alguien no te ama, aunque le entregues el alma.

                 







¿Amar de más es un error? Hasta dónde llega la dignidad del amor…Hasta dónde llega la capacidad del perdón. ¿Que tan amplio puede ser el criterio de una mujer cuando se siente engañada?  ¿Es aceptable la infidelidad o es la fidelidad la que ha pasado de moda?
"Amor perdona... amarte de más fue mi error."